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¿Y si te sirvieran una hamburguesa idéntica a la de la fotografía que la anuncia?

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Al escribir un anuncio, exagerar un beneficio, mentir, no decir toda la verdad es un acto de falta de ética absoluta. Actuar así lleva a la marca a la desgracia, basta con que un consumidor consciente y alerta se de cuenta del engaño para que jamás vuelva a comprar ese producto o servicio y, además, correrá la voz, eso es seguro.

Suprimo mis deseos de escribir sobre la verdad sospechosa –no la de Juan Ruiz de Alarcón– sobre la que flota en los medios tradicionales y digitales, la verdad que genera duda, nos divide como pueblo, nos mantiene en alerta, con miedo y en la desinformación. Como sociedad estamos exhaustos de ella, deseamos conocer la verdadera verdad y vivir en paz.

Pensar en lo anterior, en la verdad deseada, anhelada en todos los aspectos de nuestra vida, me lleva a escribir sobre ella, sin embargo, dentro del tema que nos interesa de manera específica a ti y a mí: la mercadotecnia y la publicidad.

¿Has pensado qué emoción te despertaría si te sirvieran una hamburguesa idéntica a la de la fotografía que la anuncia, si tu rasuradora te dejara, a la primera pasada, la cara como se la deja al tipo que se está rasurando en la tele? ¿O lo sencilla que sería la vida de quienes tienen que lavar una cocina o un baño si de una pasada de esponja quedaran ‘rechinando de limpios’?

David Ogilvy escribió: “Never write an ad wich you wouldn’t want your family to read” y el acertado slogan de la agencia McCann: “La verdad bien dicha”, son dos ejemplos de que la intención de los publicistas de ser honestos, ha sido real y está latente.

Al escribir un anuncio, exagerar un beneficio, mentir, no decir toda la verdad es un acto de falta de ética absoluta. Actuar así lleva a la marca a la desgracia, basta con que un consumidor consciente y alerta se de cuenta del engaño para que jamás vuelva a comprar ese producto o servicio y, además, correrá la voz, eso es seguro.

Evidentemente sucede que en ocasiones es más poderoso que un anuncio sea creíble que verdadero, cuando una marca es consistente con lo que dice y hace, su credibilidad aumenta y dentro de ese actuar puede haber algo que no sea del todo cierto, ¿verdad?

Te sugiero que cada vez que anuncies tu marca, lo hagas de manera ética, con la verdad y que ésta esté bien dicha, bien escrita para que tu mensaje sea persuasivo.
Para actuar con honorabilidad, revisa tus mensajes, te dejo 5 puntos en los que hay que poner mucha atención:

Antes que nada, por favor, cuida a los niños, ellos son el segmento del mercado más susceptible a ser engañado, no son tontos, simplemente son ingenuos. Jamás los utilices con la idea de aumentar tus ingresos.

1. Que sea verídico, que comunique sólo la verdad y nada más que la verdad. 2. Verificable, que cualquier consumidor pueda comprobar que lo que ofreces sí es como lo ofreces. 3. Respetuoso, que no lastime la dignidad de nadie. 4. Que no discrimine, que aun cuando no esté dirigido a cierto grupo, no le agreda o le haga sentir menos. 5. Leal, que no compita de manera sucia, ilegal o denigrando a tu competencia.

Una verdad: Cuida a las palabras y ellas cuidarán de tu marca.

Agradeceré tus comentarios en Facebook

Hasta el próximo miércoles.

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