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Whatsapp de la discordia

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Me encantan las armas de doble filo, o mejor, me encanta la dinámica peligrosa –y a veces tramposa- para usar algo que puede beneficiar o todo lo contrario, revertirse como un boomerang contra uno. Hablo de ese estúpido e inocente convencimiento de que las cosas nos están sirviendo sin darnos cuenta que nos pueden estar ahorcando.

Me encantan las armas de doble filo, o mejor, me encanta la dinámica peligrosa –y a veces tramposa- para usar algo que puede beneficiar o todo lo contrario, revertirse como un boomerang contra uno. Hablo de ese estúpido e inocente convencimiento de que las cosas nos están sirviendo sin darnos cuenta que nos pueden estar ahorcando.

En fin. Ahora resulta que la maña o adicción, diría yo, de chatear en el teléfono es causa de rupturas de las parejas. Lo que a simple vista parecía una herramienta para saber del otro y estar en permanente contacto, se puede convertir en un segundo en el pretexto perfecto para que la desastrosa co-dependiencia o los celos enfermos expresados a través de los teclados terminen por romper relaciones.

Ese doble rol –bueno y nefasto- de los mensajes de texto en las relaciones de pareja lo comprobó una investigación de la Universidad Brigham Young en Utah, Estados Unidos. Se estudiaron evaluaron a cerca 300 individuos entre los 18 y 25 años que estaban en una relación seria, y encontraron que el 82 por ciento usaba varias veces al día el servicio de mensajería instantánea para comunicarse.

Incluso hay muchos que inician sus relaciones por chat, y es en ese contexto que las alimentan, mantienen y destruyen. Interesante. Miedoso. El estudio también descubrió que resulta más importante el contenido de los mensajes que por ejemplo su frecuencia. “Si expresaban afecto sentían que su pareja era más sensible, accesible y estaba comprometida. Pero cuando tenían discusiones en ocasiones era un punto de quiebre y se desestabilizaban”, dijo Lori Cluff Schade, coautora del estudio.

Me llamó la atención otro descubrimiento de la investigación: los hombres envían más mensajes cuando es menor su nivel de satisfacción y de compromiso con la relación –ellos siempre tan prácticos-, pero en cambio nosotras usamos más el chat cuando más nos importa la relación, e inclusive para disculparnos o arreglar peleas y conflictos. Madres Teresas.

Está bien eso de la hiperconectividad, pero les confieso que como buena Picapiedra, me estresa un poco el cuento de la disponibilidad sin restricción, le quita algo de magia a los espacios de cada cual. Y es que según estas investigaciones, esa conexión permanente es caldo de cultivo para los celos enfermos y posesividades sin límite, y bueno, todas esas inseguridades y perversidades en que caen las relaciones humanas, especialmente las de pareja.

Otra investigación, publicada en la revista Cyberpsichology and Behaviour Journal en septiembre pasado concluyó que de los 300 millones de usuarios de WhatsApp en el mundo, cerca de 28 millones terminaron con sus parejas por culpa de esta aplicación. Nada despreciable la cifra. Es que nos hemos vueltos enfermos de esas pantallitas.
Descubrieron que el double check –sí, las dos palomitas que al parecer indican que el otro ya leyó lo que enviamos- y la posibilidad de saber el instante en el que la otra persona se conectó por última vez, esas dos supuestas banalidades generan estados de gran ansiedad, sospechas y dudas entre los “chateadores inocentes”.

Un silencio puede ser un rechazo; con una espera tras las dos palomitas podemos hacer el guión de una película de traición y dolor. Y siempre la frágil autoestima en la balanza de la pantallita. ¿Qué más les digo? El uso que le estamos dando a estas cosas es perverso. Ya sólo falta que aparezca un tal double check tras hacer pipí o popó.

Con un amigo del alma ya hicimos un compromiso: los mensajitos sólo para cancelar y poner citas, enviar direcciones, pasarnos datos fríos y en casos de urgencia que no pueden esperar: Decidimos que para los afectos, confesiones y esas cosas sensibles de la vida, mejor nos vamos a citar en un Sanborns.

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