Dentro de la economía, el smartphone de Apple se ha convertido en algo más que un simple dispositivo. El valor del iPhone ha sido utilizado para medir el poder adquisitivo de diferentes regiones y, en mayor o menor medida, definir la calidad de vida de sus habitantes.

Así lo demuestra una reciente investigación realizada por el banco suizo UBS, entidad que define que los habitantes de la Ciudad de México son de los usuarios que más deben esforzarse para quiero un smartphone firmado por la empresa de Steve Jobs.

Dime cuantos smartphones tienes y te dire cómo vives

De esta manera, la capital de México ocupa la posición seis de un listado de 77 ciudades en todo el mundo que fueron calificadas para determinar que tan complicado es para sus habitantes adquiere un iPhone X. Un mexicano debe invertir 80 días de trabajo con jornadas de ocho horas, sin gastar un solo peso en otro tipo de necesidades.

UBS llegó a estas conclusiones luego de analizar el costo del teléfono y los ingresos de los habitantes de las ciudades del mundo.

El Cairo, es la ciudad en donde más complicado resulta adquirir un smartphone de esta naturaleza, si se considera que sus habitantes deben trabajar 1333.3 días para convertirse en dueños de un smartphone de última generación. Al otro lado de la moneda, se encuentra Zurich, ciudad en donde sólo es necesario trabajar por cinco días para hacerse de uno de estos teléfonos. Esto quiere decir que mientras un mexicano logra juntar para adquirir un sólo iPhone, un sueco podría comprar hasta 17.

Más horas, menos productividad

La diferencia nada tiene que ver con una cuestión de horas trabajadas, sino con la retribución y productividad las jornadas de trabajo. Nuevos datos de la Organización para la Coperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indican que el mexicano promedio invierte 2 mil 255 horas de trabajo al año, lo que equivale a 43 horas por semana.  Para poner el perspectiva el dato, tenemos que los alemanes son los empleados que menos horas destinan a tareas laborales, al destinar sólo mil 363 horas de trabajo al año. Esto representa 892 horas menos que los mexicanos.

México es la nación en la que más horas se invierten en el trabajo, su nivel de productividad se ubica por debajo del promedio.

Mientras que el promedio de los países miembros de la OCEDE en esta materia es de 50 puntos en una escala de 100, la nota de México es de apenas 20.

De hecho, durante el primer trimestre de 2017, el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía reportó el peor desempeño de la productividad laboral en México desde la decisión de 2009 al registrarse una contracción del 1 por ciento a tasa anual en dicho indicador.

El bajo índice de productividad  no sólo limita el crecimiento de la empresa, sino también tendrá afectaciones en la calidad de vida de los trabajadores, quienes ven diminuido su poder adquisitivo.