• A pesar de estar inmerso en Italia, el Vaticano es técnicamente un territorio independiente, con medidas distintas

  • En este sentido, la autoridad eclesiástica tiene el control sobre las medidas anti-COVID-19 en las cuatro basílicas de su zona

  • La Basílica de San Pedro se ha mantenido abierta durante la cuarentena, pero solo para eventos privados

Poco a poco marcas, instituciones e individuos tratan de regresar a la “nueva normalidad”  tras la COVID-19. Sin embargo, representa un enorme desafío logístico en varias dimensiones. No solo aún hay un enorme riesgo de volver a incrementar la tasa general de contagios. Además los clientes y consumidores exigen que estos agentes se hagan responsables de su seguridad. Es en ese sentido que las organizaciones han trabajado arduamente para mejorar el entorno.

Ni siquiera las instituciones religiosas escapan de esta tendencia. De acuerdo con Reuters, los fieles que quieran viajar a la ciudad del Vaticano tendrán que someterse a nuevas reglas para que se les dé la entrada a ciertos sitios y espacios. En concreto, se espera que la autoridad eclesiástica haga revisiones de temperatura al entrar a la Basílica de San Pedro. La iniciativa es similar a la que aplicarán Apple y otras tiendas para su reapertura después de la COVID-19.

La medida también aplicaría para otros recintos papales que regularmente reúnen audiencias masivas en el Vaticano. Todavía no se ha dado una fecha a partir de la cual se van a empezar a aplicar estas medidas. Junto con las revisiones de temperatura, se pondrán otras reglas para permitir el ingreso y evitar nuevas olas de infecciones de COVID-19 en la ciudad. Entre ellas, el límite de ingresos. En Italia, el gobierno también ha mandado uso obligatorio de cubrebocas.

¿Nueva realidad turística post-COVID-19?

Como ya se dijo, varias instituciones y organizaciones han empezado a definir cómo van a permitir la circulación de consumidores y usuarios sin exponerlos a la COVID-19. Algunas aerolíneas están planteándose el uso de uniformes anti-coronavirus para proteger a toda la tripulación. Colaboradores en centros de manufactura le exigen a sus empleadores mejores medidas de protección. Y marcas como Amazon están proponiendo sistemas muy peculiares.


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Vale la pena analizar el caso del Vaticano más allá de sus similitudes con las ideas que están sopesándose en retail. Y es que la ciudad, además de ser un espacio clave para la fe católica, es también un punto central en la industria del turismo. Las medidas que se están llevando a cabo para reactivar las visitas de personas de todo el mundo de forma segura podrían sentar un precedente para la industria. En este sentido, es algo que vale la pena revisar con cuidado.

Es posible que, como el Vaticano, otros grandes centros turísticos y de entretenimiento vayan a reanudar operaciones con estrictas medidas sanitarias. Ya lo están haciendo agentes como Six Flags, limitando la entrada de consumidores. Resulta una medida inteligente, considerando que las marcas necesitan reactivarse cuanto antes para no desaparecer. Así que no solo toca a las marcas, sino también al público, ajustarse a una nueva dinámica después de la COVID-19.

Medidas de protección

Hay varias formas innovadoras en la que las empresas están luchando contra la COVID-19 en sus espacios de trabajo. Walmart anunció que mandará cubrebocas y guantes para que todos los empleados que así lo deseen puedan portarlos en el transcurso de su día a día. Starbucks, por su parte, decidió eliminar los pagos de dinero en efectivo, un peligroso factor de contagio. Y Hilton se alió con Lysol para un ambicioso plan de desinfección de todas sus habitaciones.

Por supuesto, las compañías no tienen que invertir millones para proteger sus espacios de trabajo y a sus colaboradores de la COVID-19. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO), una medida sencilla y eficaz es fomentar el lavado constante de las manos. Por su lado, KPMG dice que aún deberían cancelarse todos los viajes de negocio no-esenciales. Y The Advocate señala que el home office sigue siendo un complemento viable a la cuarentena.

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