El lunes pasado mediante su cuenta de Twitter, Netflix confirmó que habría logrado un acuerdo con Barack Obama y su esposa Michelle Obama, para la generación de diversos contenidos que serían distribuidos de manera exclusiva mediante el servicio de streaming.

Durante marzo pasado, dio algunos detalles sobre lo que podría resultar de esta colaboración. La publicación indicaba que entre los planes de contenido, Barack Obama podría dirigir debates sobre temas que marcaron su presidencia como lo fueron la salud, la inmigración así como las relaciones exteriores o el cambio climático. En tanto, Michelle Obama, podría aparecer en un show dedicado a la nutrición, tema que la apasiona a la ex primera dama. No obstante nada de esto ha sido confirmado por la plataforma.

Aunque esto podría parecer una buena estrategia para la plataforma, lo cierto es que las primeras reacciones de los usuarios ponen en duda esta premisa.

Desde espacios como Twitter muchos usuarios han manifestado sus intenciones por generar un boicot en contra de Netflix como consecuencia de la llegada los contenidos producidos por los Obama, ante la preocupación de que la plataforma adopte tintes políticos.

En esta línea, Netflix está obligado a pensar su siguiente gran movimiento. Si bien es cierto que la imagen del expresidente de Estados Unidos y su esposa puede generar empatía entre muchos suscriptores, también es cierto que la asociación podría generar el efecto contrario en otros nichos de audiencia.

Más allá de la postura política que defiendan los diferentes grupos de públicos que coexisten en la plataforma, lo que hay que considerar es la poca tolerancia que tienen los usuarios al ver a sus marcas relacionarse en temas políticos.

Un reciente estudio firmado por 4A asegura que, cuando menos a los ojos del consumidor, apostar por este camino representa más riesgos que beneficios para las marcas. Los hallazgos de la investigación indican que aunque el 67 por ciento de los responsables de mercadotecnia creen que los valores cambiantes están haciendo que las marcas se interesen más por la responsabilidad corporativa y el marketing basado en valores, el 58 por ciento de los consumidores no están de acuerdo en que las marcas involucren sus estrategias de mercadotecnia con temas políticos. Sin embargo, las audiencias afirman que ven con buenos ojos a aquellas marcas que toman una postura positiva ante temas como la lucha contra el racismo, la inclusión o la igualdad de género.

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