¡Usted no lo diga!

Santiago, Chile.- Leo la nota de la redacción sobre las 6 frases que un líder nunca debe decir y recuerdo un micro-programa de mi juventud, en el que el profesor Mario Banderas usaba la frase ¡Usted no lo diga! para educar a la población sobre el correcto uso del lenguaje. Recuerdos y asociaciones. En todo caso, me detengo en la frase más común a todos los jefes y colaboradores: “No lo tomes personal”. ¿Habrá concepto más errado?

Sucede que la idea de no tomar las cosas como algo personal- además de lo que señala la nota sobre nuestra permanencia en el trabajo, la labor del profesional y los frutos de la misma- implica la desvinculación emocional con el empleado en cuestión. Al utilizar ese cliché, se establece un límite que suena a “ley del embudo” (lo más ancho para mí, lo más angosto para ti), indicando a su colaborador que debe seguir funcionando, sin importar lo que sienta con respecto a las críticas y a las situaciones. Generalmente son las críticas- fundadas o no; del jefe o de otros empleados- las que gatillan la inquietud en el trabajador y al cuestionar o pedir que se le aclaren dichas críticas, recibe comentarios como ese.

El trabajo es el trabajo, no es la vida, aseguran los expertos. Pero si pasamos la mayor parte de nuestra vida laborando, es probable que los dos ámbitos- el personal y el laboral- se mezclen y, como somos “casi humanos”, nos relacionamos emocionalmente también en ese espacio. Entonces el concepto aquel- no lo tomes personal– es prácticamente inviable. (Si hablas de mis errores con los demás, estás hablando de mi capacidad; ergo, es personal)

El psicólogo y autor del libro “GPS Interior”,  Ignacio Fernández R, analiza un concepto fundamental para las empresas hoy, el “Liderazgo Apreciativo”.

“El líder apreciativo es el que ejerce influencia desde lo que funciona y tiene el talento de gestionar las fortalezas y los recursos de sus colaboradores desde la positividad” dice Fernández.

Asimismo señala un punto fundamental que liga al líder con lo personal y emocional, áreas que son motores de lo que hacemos a diario.

“Un líder administra la propia fuerza interna y la de los otros con un sentido compartido e inspirador, en el que las emociones son el impulsor de la conducta y el desempeño individual en pos de las metas del equipo y la organización”.

Finalmente, y esta es una reflexión personal, un líder no desvaloriza el ámbito emocional de su empleado, sino que lo contiene de alguna forma para que éste siga creyendo en la empresa, como un lugar que merece su esfuerzo.

Y, como dice Jim Collins, el estadounidense experto en management, recordando ideas brillantes de sus estudiantes  “El líder es aquel que eleva los más altos valores de sus colaboradores; el jefe, es aquel que se queda en los detalles”.

 

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