Es indiscutible que el mundo digital no ha parado de crecer; buscamos información, socializamos, hacemos negocios, realizamos compras, prácticamente todo.
Sin duda, en la actualidad la economía digital es fundamental en muchos sentidos. Sólo en Europa, el mercado de las TIC representan ingresos por más de mil 085 millones de euros y en Estados Unidos superan los 2 mil 050 millones de dólares, según datos de Statista.

Esto ha posicionado a la economía digital como un tema importante que discuten distintos gobiernos, principalmente lo relacionado con sus responsabilidades fiscales.

EN BUSCA DE LA ‘TASA GOOGLE’

En 2018, se presentó en la Comisión Europea una propuesta para gravar a los gigantes tecnológicos con un impuesto del 3 por ciento sobre los ingresos que generan relativos a la publicidad o reventa de datos personales.

El tema quedó sin mucho movimiento, hasta que este año se fue retomado por distintos gobiernos como Alemania, Francia, España y Reino Unido. Incluso ha brincado a regiones como Latinoamérica, en Chile y México, por ejemplo.

La iniciativa ya encontró reacción, recientemente Karan Bhatia, vicepresidente de asuntos gubernamentales y políticas públicas de Google, señaló que desde la compañía apoyan “el movimiento hacia un nuevo marco integral e internacional sobre cómo las empresas multinacionales pagan impuestos”.

Sin embargo, también subrayó que de no lograrse podría crear “nuevas barreras al comercio, desaceleraría la inversión transfronteriza y dificultaría el crecimiento económico”.

Su reserva se debe a que la tecnológica de Mountain View es una da las más implicadas. De hecho, este impuesto es conocido como la ‘tasa Google’, y tiene como finalidad crear
una figura tributaria para que las empresas de internet paguen impuestos en los países donde tienen actividad digital, aunque no necesariamente presencia física o registro fiscal.

El impuesto afectaría a las principales compañías tecnológicas, en su mayoría estadounidenses como Google, Facebook y Amazon.

INGRESOS QUE NO SE QUEDAN

Para darnos una idea, basta con referir estimaciones de PwC para el mercado mexicano, las cuales señalan que el año pasado empresas como YouTube, Facebook y Twitter generaron ingresos en publicidad por poco más de mil 505 millones de dólares, todos ellos libres de impuestos.

Lo cierto es que, pese a que estas compañías no tienen un registro fiscal en varios de los países donde tienen operaciones, sí generan ganancias sustanciales en ellos. De ahí que muchos gobiernos busquen un marco regulatorio. En países como España, se espera que por la ‘tasa Google’ se puedan recaudar unos mil 200 millones de euros, según el gobierno de este país.

Aunque México es un mercado más pequeño, tiene una situación similar, este impuesto
podría representar una recaudación de 179 millones de dólares anuales, de acuerdo con datos de la Cepal.

Sin duda es un tema del que se ha debatido mucho en los últimos meses y seguirá sucediendo en el futuro cercano. Es como lo señala Ricardo Massa, chief marketing officer de KIO Networks:

“Cada vez escuchamos más de puntos de referencia bandos en tecnología como la tasa Google o Facebook y su propia currency. Y va a seguir ocurriendo, no sólo porque son las empresas que están moviendo el mayor capital en el mundo, sino porque existe esta noción o necesidad de descentralizar las economías”.

Así ha sucedido, no obstante, pese a que la premisa de la ‘tasa Google’ es compartida en distintas regiones, no se habían establecido consensos que permitiera establecer una figura que pueda aplicarse a nivel global. Aunque esto parece que podría cambiar en el corto plazo.

NO DEBEMOS OLVIDAR AL CONSUMIDOR
Además de los debates internos en cada uno de los países para definir su implementación, la ‘tasa Google’ despertó el rechazo por el gobierno de Estados Unidos, que amenazó con
tomar represalias económicas.

Esto cambió, durante la reunión de los ministros de finanzas del G7 celebrada en julio pasado, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, afirmó que se logró “un proceso significativo” y un “paso impor tante en la dirección correcta”, aunque enfatizó que “queda mucho trabajo por hacer”.

Todo quedó en manos de la OCDE, que presentará un proyecto para la ‘tasa Google’ en enero próximo. Esto es muy positivo; sin embargo, será clave que cuando se defina la estructura final de este impuesto, no se deje de pasar en los consumidores. No se puede discutir la importancia de la imposición de esta carga tributaria para establecer un entorno de competencia más leal en los diversos mercados donde estas compañías tienen presencia. Pero, tampoco se puede perder perspectiva sus impactos, por ello se debe evitar que el usuario final sea el mayor afectado al tener que absorber este impuesto.