Las nuevas normas en cuanto al etiquetado en alimentos y bebidas se ubica como uno de los grandes retos para las empresas.

Para muchos especialistas, las nuevas normas que afectarán los empaques de miles de marcas en México tendrá un impacto mayor en el negocio de muchas empresas que el que podría dejar la emergencia sanitaria.

Un duro más fuerte que el COVID-19

El nuevo etiquetado que entrará en vigor el siguiente 1 de octubre, supondrá un golpe importante para la industria, al ser una medida que llega en un momento en el  que el negocio de la mayoría de las empresas se ha visto fuertemente afectado y en donde el consumo parece estancado.

En conferencia virtual, Fabián Ghirardelly, Country Manager de la División Worldpanel de Kantar México, indicó que “el reto de la industria va a estar más asociado a esto, más que por el coronavirus Covid-19, lo que realmente va a mover a la industria es esta reforma. Esto si va a ser un desafío para toda la industria”.

El directivo explicó que este es un mal momento para implementar la nueva regla debido a la debilidad de la economía misma, que según algunos especialistas, podría contraerse hasta 10 por ciento durante este año.

Los consumidores padecerán el adiós de sus personajes

El consumidor podría resultar afectado con este nuevo etiquetado y no solo por olvidarse de aquellos personajes que lo acompañaron por décadas y décadas.

Decirle adiós al Tigre Toño, El Negrito, El Osito Bimbo, el Gansito Marinela y Chester Chetos, podría ocasionar una ceñida en ventas, lo que de manera natural podría elevar los precios de los productos hasta en un 30 por ciento en función de la intención de las empresas por mantener su negocio.

Cuando menos así lo refiere César Enríquez Morán, director de la Asociación Americana de Marketing (AMA), quien tal y como publican diversos medios, ha indicado que con esta normativa “vas a matar al Osito Bimbo, al Tigre Toño y al Pancho Pantera, en estos productos de consumo la influencia del empaque es hasta un 30 por ciento la decisión de compra, si se caen las ventas ese mismo porcentaje se incrementará de precio al consumidor, porque las empresas no están dispuestas a tirar dinero”.

Calcomanías, solución temporal

Para las marcas el costo de la nueva norma no sólo estará en ventas pedidas y posiblemente clientes que abandonen sus productos.

Adaptarse al nuevo empaquetado supondrá la impresión de cientos de miles de nuevos empaques, de los cuales muchas marcas ya tenían un stock considerable.

Lo cierto es que una etiqueta podrá ser la solución cuando menos temporal a este problema que podría costar millones de pesos.

Itzel García Luna, directora general de Glin Consultores, en una videoconferencia impartida por GS1, indicó que las empresas podrán utilizar un sticker o calcomanía provisional para cumplir con el sello de advertencia octagonal, si así lo requieren.

“Hay un periodo de adaptación que cubre los primeros seis meses a partir del 1 de octubre de 2020 hasta el 31 de marzo de 2021, en el que se permite que estos sellos, a los cuales se van a hacer acreedores nuestros productos, puedan ser de un material autoadhesivo en pequeños stickers”, puntualizó.

Lo que se ganará con esta medida es tiempo para que las empresas se adapten al nuevo etiquetado, debido a que podrán utilizarlas sobre empaques que ya tienen en inventario.

Lo cierto es que es importante que las marcas busquen la manera de agotar su inventario de aquí a marzo siguiente debido a que “a partir del 1 de abril del siguiente año ya no van a poder estar en un mismo empaque los dos sistemas, solo quedaran los sellos”, señaló la especialista.

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