Un modelo de emprendimiento ganar-ganar-ganar

Sin dudarlo, es el camino efectivo de la innovación. Porque cuando un emprendimiento le apuesta a que esté bien su gente, pero además a que todos puedan comprar sus productos y que sean una maravilla, no puede menos que ser súper exitoso.

En Colombia, hace un par de años, las cadenas de café bueno eran para una minoría. Me refiero a Starbucks y a Juan Valdez, las más grandes. Sólo unos pocos podían darse el lujo de tomar un café ahí por sus altos precios. Son lugares exclusivos, con precios exclusivos y pastelitos exclusivos, para gente exclusiva. En país de café, pocos se lo tomaban en las esquinas. Pero un día, a alguien se le ocurrió revertir ese panorama tan contradictorio y nació una idea de emprendimiento brillante: Tostao.

Hoy Tostao está en cada esquina de Bogotá, tiene 180 tiendas en la ciudad, donde el que quiera se puede tomar un tinto (café expreso) y comerse algo rico para acompañarlo. El modelo de negocio es tan innovador que parece del otro mundo y parte de la premisa básica de democratizar el lujo de tomarse un bien café.

Sus precios son super asequibles -me refiero a que un café cuesta en promedio la mitad que en otros lugares-, el café es de primera calidad, los panes como de panadería de lujo (de hecho son importados de Europa) y el resto de productos son de marcas colombiana independientes, no de los monopolios de siempre. Me refiero a yogures, quesos, jugos empacados, etcétera.

Son decenas de tiendas que han mejorado la cotidianidad de mucha gente por sus precios y por la delicia de lo que ofrecen. Calidad para todos. Además de que gana la empresa, que por supuesto se ha expandido a la velocidad del rayo, ganan los consumidores que son sus fieles seguidores, pero también el personal que sirve en Tostao.

¡Nada más afectivo que invertir en innovación en el talento humano! Esta cafeterías contratan directamente, con un salario más alto que el mínimo (lo llaman salario social), tienen alianzas con organizaciones que abren sus puertas a personas que han estado en las cárceles y, por si fuera poco, no utilizan el esquema de supervisores o de niveles.

Los empleados se hacen responsables del local que atienden, lo que genera mayor sentido de pertenencia, fortalece la autoestima e impulsa a mejorar. ¿Cómo no? Es una oportunidad laboral que muchos quisieran y cuando un lugar se hace desear como en el que vale la pena trabajar, se multiplica el talento y los resultados de la fuerza de trabajo.

Sin dudarlo, es el camino efectivo de la innovación. Porque cuando un emprendimiento le apuesta a que esté bien su gente, pero además a que todos puedan comprar sus productos y que sean una maravilla, no puede menos que ser súper exitoso. Parece un modelo obvio, pero es el menos obvio de todos si se observa el mercado.

¡Arriba emprendimientos ganar-ganar-ganar como Tostao!