• Los inversionistas de Nissan también le reclamaron a otro de los directivos el salir de una reunión en un auto Toyota

  • Otro de estos mecenas aseguró que ningún consumidor iba a querer un vehículo de una compañía tan desorganizada

  • Durante la reunión, que se extendió por más de dos horas, varios de estos agentes empezaron a gritarse entre sí

Complacer a los inversionistas es un trabajo monumental para cualquier empresa. Hace unas semanas, el valor de mercado de Facebook se desplomó en 50 mil millones de dólares (mdd), algo que enfureció a quienes la respaldan. Uber, la semana pasada, tuvo que presentar un plan de recuperación financiera para tener resultados positivos a finales del año por la presión de la bolsa. WeWork incluso fue demandada por estos agentes. Pero nada se compara con Nissan.

La automotriz nipona está en un momento muy complejo. Hace unas horas, Bloomberg dijo que el líder de Nissan solo tiene unas semanas para demostrar que puede darle la vuelta a la situación de la empresa si no quiere perder su trabajo. La BBC apuntó, hace unos días, que la marca tuvo que cerrar una de sus fábricas en Japón por falta de partes de China. Y según The Motley Fool, presentó su primer reporte en números rojos en una década el trimestre pasado.

Nadie pone en duda que Nissan no está haciendo todo lo posible para cumplir con los deseos y exigencias de sus inversionistas. Pero la falta de resultados inmediatos está poniendo muy nerviosa a la junta directiva. De hecho, la riña entre los líderes de la automotriz y la gente que los respalda financieramente es un drama hecho y derecho, digno de una telenovela. Y como muestra, no hay que ir más lejos que su última reunión para la presentación de resultados.

Continúa el drama de Nissan

De acuerdo con AP, los inversionistas de la automotriz se deshicieron en reclamos, quejas y amenazas contra los directivos de Nissan. El nuevo CEO de la marca, Makoto Uchida, dijo que tendría un plan de recuperación listo en mayo. Sin embargo, uno de sus mecenas se quejó y apuntó que entonces ya sería demasiado tarde. Otros reclamaron saber si Hiroto Saikawa, el sucesor de Carlos Ghosn que anunció su renuncia en 2019, iba a marcharse con una pensión.


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Pero tal vez la exigencia más radical vino de una sugerencia para lidiar con el escándalo de Ghosn. El ex-líder de Nissan se encuentra en Líbano, un país sin tratado de extradición con Japón, evadiendo cargos por falta de ética financiera. Uno de los mecenas de la automotriz sugirió ponerle una recompensa al ex-directivo, para hacerlo responder por sus crímenes en suelo nipón. Muchos también concordaron que la gestión de la marca todavía es muy errática.

¿Qué opciones le quedan a la empresa?

Ciertamente Nissan no es la única empresa que está pasando por graves problemas que han resultado en la ira de los inversionistas. Victoria’s Secret se vio forzada a cambiar radicalmente su estrategia para poder contener un poco la caída en picada de sus resultados financieros. Si bien Lyft había tenido buenos resultados antes de su salida a la bolsa, sigue enfrentando retos casi tan serios como su rival Uber. También en esta situación está la compañía Under Armour.

El panorama de Nissan, guiándonos por la molestia de sus inversionistas, no ha mejorado desde que Ghosn abandonó a la compañía. Es cierto que no se pueden exigir resultados de un día para otro, como ahora lo están haciendo los mecenas de la automotriz. Pero también hay que reconocer que ya ha pasado mucho tiempo desde que se le imputaron cargos al antiguo CEO. Así que es entendible que estos agentes estén desesperados por un cambio a su suerte.

Dentro de esta situación, hay pocas opciones que le quedan a Nissan. No tiene más opción que resolver todos los desafíos de imagen y negocio de un día para otro, a menos que desee ver cómo se siguen acumulando. Pero si Uchida no puede presentar un plan satisfactorio de recuperación en las próximas semanas, tal vez la única opción restante sea traer sangre nueva a la organización. Solo una visión fresca podría, así, ayudarle a salir del hoyo donde está.