Un grito desesperado que se ausenta, puede escucharse desde muy lejos

En términos de comunicación, en este caso, social, el paro general de mujeres: “Un día sin nosotras”, es, en sí mismo, un mensaje dado, sólo falta su manifestación masiva. Las razones evidentes, son la esencia que le da sentido y rumbo. El emisario – las mujeres. El mensaje – ¡BASTA, NO MÁS! el receptor – el Gobierno Federal. La publicación – 9 de marzo.   

Se presentará una oportunidad sin precedente en dicha fecha para que las mujeres expresen su hartazgo, su verdadero agotamiento, desesperación y terror por la violencia de todo tipo hacia ellas. No se trata de feministas gritando, es una genuina causa social que debemos atender toda la sociedad y no ser indiferentes.

Es crucial, para el bienestar de todos, que este paro se haga realidad plenamente. Que se haga y bien, totalmente. Incluso que participen esas mujeres que pueden, por su generación o ideas, no coincidir del todo, aquellas que teman sumarse por diferentes razones. Es un momento en el que deben destapársele los oídos al Gobierno Federal y al de la Ciudad de México, que, por cierto, preside una mujer y actúen finalmente, decididamente, haciendo a un lado toda idea política o tendenciosa. Se trata, literalmente, de vida o muerte.

Escuché a una mujer decir que ella sí iría a trabajar el 9 porque si no lo hace, se le acumulará el trabajo para el día siguiente. Me hizo sentir tan mal su comentario, ¿falta de conciencia de la realidad que vivimos, no comprende que al no unirse lo que se acumulará será más crimen?    

La comunicación respecto a ese día, con múltiples interpretaciones, ha sido como si caminaras por el centro de una calle y te dispararan desde varias azoteas a la vez, marean las desorientaciones, los mensajes políticos y contradictorios. Unos se aprovechan tratando de destacar en el movimiento, oportunistas, veneno de nuestra sociedad, por otro lado, la mayoría de los ciudadanos lo apoya, fuerzas sociales lo hacen bandera, unas más dicen “un día con mujeres”, todos los días son con mujeres por si no se había notado. Que es político, a favor de unos y en contra de otros, en verdad es infantil que una expresión así no se valore en sí misma, que tenga que distorsionarse por oficio. ¿Sabes?, es una causa genuina y justa, es un sentir auténtico social y humano, no otra cosa.   

Desvirtuar esta causa es cobardía, es miedo a sentir la verdadera fuerza y solidaridad de las mujeres, es un intento de silenciar lo que es evidente e imposible acallar. 

Como hombre, me sumo a esta causa, no sólo porque tengo una hija, una madre, hermanas, pareja, sino por convicción. 

Esto nos sucede por falta de educación, por carecer de conciencia social plena, de la libertad del otro. 

¿Qué si me tomo una Tecate?, claro que sí, es más, dos y bien frías.

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Hasta el próximo miércoles.