• Apple considera la posibilidad de retrasar la presentación del iPhone 12

  • Su smartphone es clave para ese trimestre y todo el año; es su principal fuente de ingresos

  • La compañía apenas comienza la reapertura de sus tiendas en China, pero no por ello ha dejado de resentir el impacto del COVID-19

Para muchos, el momento que vive el mundo tanto en lo social y lo económico derivado de la pandemia del coronavirus, aplicaría mucho la frase popular “el horno no está para bollos”, en relación a que no es momento de excederse. Tal parece que Apple está consciente de ello y, pese a ver signos positivos para su negocio, podría estar contemplando resguardar a su arma más fuerte.

Sí, hablamos del iPhone, pues para nadie es un secreto que es el producto estelar de tecnológica de Cupertino al ser su principal fuente de ingresos.

Lo cierto, es que el 2020 ha sido un año es particularmente difícil para la firma, primero porque debe recuperar terreno al ser superado por Huawei, segundo por el fuerte impacto por el coronavirus, que lo obligó a frenar producción de smartphones y cerrar sus tiendas y, ahora, parece que el COVID-19 seguiría impactando de manera negativa ya que un reciente reporte señala que se podría retrasar el lanzamiento de la nueva generación del iPhone.

Esperar al interés del consumidor

Así se señala en un reporte difundido por el medio japonés, Nikkei, el cual cita fuentes anónimas -con “conocimiento directo” de situación-, y en el que se afirma que Apple está analizando dicha posibilidad derivado de la pandemia.

Según el medio, la decisión que se debate al interior de la compañía estadounidense está motivada al hecho de que enfrenta problemas en la cadena de distribución relacionados con las medidas implementadas por China en contra del COVID-19, mismas que impactaron tanto a sus propios activos, como a sus proveedores.

Aunado a ello, se subraya el hecho de que para Apple resulta importante el estado de ánimo del consumidor, ya que uno de los efectos sociales de la alerta de salud global es que baja la intención de compra y, por tanto, el interés de las personas en los productos, en este caso sería el iPhone 2020.

Esta información coincide con lo reportado por CNBC, ya que esta semana JPMorgan envió una nota a los inversores en la que advierte que el -posiblemente llamado- iPhone 12 podría retrasarse uno o dos meses.

La nota de la empresa financiera confirma lo apuntado por Nikkei, argumentando que retrasos podrían ser causados ​​por la desaceleración de la fabricación en China, el coronavirus y, añaden, que también se podría cuestionar si la construcción de redes 5G puede ser más lenta de lo esperado, lo que afectaría los tiempos de envío.


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Una decisión difícil 

Si esto se llegara a confirmar, sería un gran problema, recordemos que la nueva generación del iPhone se espera, como tradicionalmente es, en septiembre u octubre, apunto para aprovechar la temporada navideña, por lo que ese trimestre es su mejor en ventas.

Para darnos una idea, las ventas del iPhone X representaron para Apple ingresos por 51 mil 982 millones de dólares, en su primer trimestre fiscal de 2019 -culminado en enero de ese año-, lo que equivalió al 61.66 por ciento de sus ingresos totales para ese periodo.

Ese trimestre en particular, siempre es el más alto en ventas e ingresos para la de Cupertino, lo que es atribuido a la irrupción de cada nueva generación o modelo de iPhone.

Aunque las ventas del modelo 2020 puedan ser sustanciales en el momento de su lanzamiento, en caso de que se posponga su presentación hasta noviembre o diciembre afectará al rendimiento integral de la compañía al hacer corte de caja del año.

Un verdadero problema

Apple apenas comienza a ver luz al final del túnel por el coronavirus en China, donde ya comenzó la reapertura paulatina de sus establecimientos y, algunos informes señalan que esto podría suceder en el resto del mundo a partir de abril.

No obstante, a nivel financiero la crisis le está pasando una factura muy costosa a Apple; ha visto caer el precio de sus acciones y, de paso, que su capitalización de mercado resbale por debajo de billón de dólares. Aunado a ello, sus estimaciones de ingresos para el segundo trimestre fiscal se contrajeron, por lo que se podría anticipar que sus pronósticos para el siguiente periodo también sean conservadores -serán anunciados cuando presente su reporte financeiro-.

En resumen, esperar a que las cadenas de valor se recuperen parece ser una decisión congruente dado el contexto económico, pero hacer lo mismo con el estado de ánimo del consumidor puede ser un riesgo. La tecnológica demostró que pese a las condiciones actuales, sus productos siguen acaparando la atención e influenciando en el comportamiento de los medios, las redes sociales y en la mente del público con el lanzamiento de la nueva iPad. Entonces, ¿porqué no apelar a su fortaleza en marketing para mantener fijo el nuevo iPhone en la mente de los consumidores?