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A un año de la era Trump: ¿quién gana y quién pierde?

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Automotriz, TI, casinos, hoteles, transportes, farmacéuticas: todos pierden con el presidente 45 de Estados Unidos, Donald Trump, a un año de haber sido electo.

Mientras Trump promueve y consolida el negocio de la guerra y las armas, la industria automotriz es una de las más afectadas a nivel global.

Y ahora, con las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), el sector automotriz de Estados Unidos busca revertir un déficit comercial de 74 mil millones de dólares con México, a través de incentivar el abastecimiento de bienes y materiales al vecino del norte, mientras el gobierno de Enrique Peña Nieto busca evitar a toda costa un aumento de los aranceles que derive en el incremento de los precios de los vehículos fabricados en territorio nacional.

Ya en 2016, Ford -la segunda automotriz más grande de Estados Unidos- reportó pérdidas globales por 783 millones de dólares lo que equivale a un déficit de 20 centavos de dólar por acción, más 200 millones de dólares por gastos relacionados con la cancelación de la construcción de una planta en San Luis Potosí, que tendría una inversión de 1 mil 600 millones de dólares.

Caso similar es el que ha padecido Toyota, cuando a inicios de este año el presidente Trump amenazó a la automotriz japonesa con un alto arancel si fabricaban en México el modelo Corolla para el mercado estadounidense.

Toyota había anunciado en abril de 2015 sus planes de invertir 1 mil millones de dólares para fabricar Corolla en Guanajuanto, pero la firma japonesa anunció la reducción en un 30 por ciento de su inversión prevista y recortar a la mitad su capacidad de producción, según indicó el vicepresidente ejecutivo Didier Leroy, en el Salón del Automóvil de Tokio, el pasado 20 de octubre.

Para Estados Unidos, la desaparición del TLC significaría aumentar la capacidad de manufactura de los fabricantes para suplir las importaciones de autos desde México, lo que tendría un costo de entre 4 mil 700 y 6 mil 500 millones de dólares.

Al igual que el sector automotriz, otros organismos empresariales se han manifestado en contra de la cancelación del TLC, entre ellos, la Cámara de Comercio, la Coalición de Industrias de Servicios, el Consejo Nacional de Comercio Exterior, la Federación de Oficinas Agrícolas y el Consejo Internacional de Negocios.

Hace menos de un mes, los líderes de estos sectores acudieron al Congreso para evitar lo que consideran un colapso económico, pues provocaría irrupciones “masivas” en los sectores agricultura y manufactura, y por ende, mayores costos para los consumidores estadounidenses.

Silicon Valley Vs. Casa Blanca

Además del TLC, el abandono del gobierno de Estados Unidos al Tratado de París, también ha generado protestas y críticas de los gigantes de Silicon Valley, entre ellos Apple, Google, Microsoft y Tesla.

Si antes apoyó a Trump, ahora, Elon Musk, CEO de Tesla, se ha convertido en uno de los principales críticos del magnate republicano. Luego de la salida del Tratado de París, Musk renunció como consejero de Trump e indicó que solo brindaría su apoyo al gobierno si apuesta por la innovación y la generación de energías verdes.

Otro de los indignados ha sido Tim Cook, CEO de Apple, quien criticó la “mala decisión para el planeta”, con la salida del acuerdo medioambiental.

Jeff Immelt, CEO de General Electric; Sundar Pichai, CEO de Google; y Brad Smith, presidente de Microsoft, han confirmado que sus empresas trabajarán al margen del gobierno estadounidense para cumplir con los objetivos del tratado internacional.

Las pérdidas de Slim y Bezos

Los estragos de Trump afectan también a dos de los hombres más ricos y poderosos del mundo: Carlos Slim y Jeff Bezos.

En agosto de este año, Trump publicó en Twitter el “daño” que Amazon causa a empresarios y sus afectaciones a la generación de empleos en Estados Unidos. Con esto, Donald Trump le causó pérdidas por 5 mil 700 millones de dólares en Wall Street, tan solo dos horas después de haber sido lanzado el tuit.

En tanto, el empresario mexicano Carlos Slim ha pérdido al menos 16 mil millones de dólares, de 2015 a la fecha, según el índice Bloomberg Billionaires.

Las razones tienen que ver con el discurso de Trump sobre México, la devaluación del peso frente al dólar y la baja de valor de los activos del dueño de América Móvil.

Hasta Trump pierde con Trump

Casinos, hoteles, campos de golf. Algunos de los principales negocios del magnate también han perdido millones de dólares tras su llegada a la presidencia de Estados Unidos.

Uno de los casos emblemáticos ha sido el Trump Taj Mahal, hotel y casino comprado por Trump en 1990 por 1 mil millones de dólares y que hace un año cerró sus puertas para ser remodelado por sus nuevos propietarios, Hard Rock, cuyo presidente Jim Allen advirtió que no quedaría ningún rastro de la decoración, ni el nombre Trump, en el icónico edificio.

Muestra de ello es el reciente desmantelamiento de las cúpulas y el nombre de la fachada de uno de los tres casinos que Trump llegó a tener en Atlantic City.

Otros malos negocios de Trump han sido los relacionados a su deporte favorito, el golf.

Las pérdidas en el centro vacacional Trump Turnberry, en Escocia, aumentaron a 17.6 millones de libras en 2016, mientras que sus ingresos cayeron 21 por ciento. El campo de golf de Trump al norte de Aberdeen también registró pérdidas por 1.4 millones de libras, mientras que los ingresos se redujeron en 12 por ciento.

Trump invirtió 152 millones de libras en ambos centros vacacionales sin que ninguno haya generado ganancias desde su adquisición por el presidente de Estados Unidos.

A lo anterior se suman los 916 millones de dólares que Trump reportó como pérdidas en 2016, que incluyen, además de la caída de sus casinos en Atlantic City, su fracaso con su compañía aérea Trump Shuttle, y la bancarrota del célebre Plaza Hotel en Nueva York, que, desde que fue comprado por el magnate en 1988, generó pérdidas por más de 900 millones de dólares.

Con todo lo anterior, Trump ha perdido este año 92 lugares en la lista de Forbes de las personas más ricas de Estados Unidos. Según la publicación, el patrimonio del inquilino de la Casa Blanca se ha reducido en 600 millones hasta situarse en 3 mil 100 millones de dólares, que lo ubica en el puesto 248 del ranking tras ocupar el 156 el año pasado.

Forbes atribuyó la disminución de su fortuna a un duro mercado inmobiliario neoyorquino, una costosa campaña presidencial y el pago de una demanda por 25 millones para cerrar la investigación sobre presuntas estafas a estudiantes a través de seminarios inmobiliarios de la Universidad Trump.

La industria de la guerra: ‘make America great again’

La excepción ha sido la industria armamentista, para la que Trump gestiona ante el Congreso de su país un presupuesto para 2018 de al menos 4 mil millones de dólares (originalmente pidió casi 10 mil millones) con los que busca reforzar la defensa de Estados Unidos ante la amenaza de Corea del Norte; mientras Texas y el mundo lamenta una nueva masacre consumada por un civil armado.

Según un estudio de FactSet, desde que el 4 de julio Corea del Norte lanzó su primer misil intercontinental, las compañías dedicadas a la fabricación de misiles y equipos espaciales han registrado un ascenso superior al 20 por ciento en sus ingresos.

Una de las empresas beneficiadas es Lockheed Martin, firma con la que Trump mantiene una relación de amor-odio, luego que en diciembre de 2016, le hiciera perder 2 mil millones de dólares al calificar de “excesivos” los recursos destinados para elaborar el avión de combate F-35.

Pero durante su visita a Japón y Corea del Sur, y en medio de las constantes declaratorias de guerra de Kim Jung-un, Donald Trump pidió a los legisladores dinero suficiente para reforzar uno de los primeros sistemas de defensa ante un ataque inminente: THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), que elimina misiles de corto y mediano alcance, a través de 50 nuevos interceptores fabricados precisamente por la compañía fundada por Lockheed y Martin Marietta.

El presupuesto solicitado por el presidente Trump incluye 2 mil 100 millones de dólares para construir una red de radares y 20 misiles Patriot que “derriban cualquier cosa con alas”, incluidos los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) que podrían ser lanzados desde Corea del Norte.

Boeing Co es el contratista principal de los misiles antibalísticos y Raytheon Co fabrica otra arma denominada “vehículo de la muerte” que ataca y destruye la ojiva del misil enemigo.

Otros 700 millones para reparar barcos de la armada y 1 mil 200 millones de dólares  para costear el envío, armado y manutención de 3 mil 500 soldados más en Afganistan y el Sur de Asia, son parte del presupuesto que podría ejercerse el próximo año.

Otros sistemas y armas que Estados Unidos alista en caso de guerra, son el tanque Abrams M1A2, el Sistema de Reconocimiento Nuclear, Biológico y Químico (NBCRS) M93A1, vehículos con armadura protectora antiminas (MRAP) y como ocurrió en 1945, una nueva bomba nuclear.

En este discurso proteccionista, Trump incluye además un presupuesto de 1 mil 600 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo con México. La propuesta fue clave durante su campaña presidencial, pero ha sido cuestionada por republicanos y demócratas en el Congreso.

¿Qué esperar para la quinta ronda de negociaciones del TLC?

Mientras Trump arrasa con casi todas las industrias, la Ciudad de México se prepara para la quinta ronda de negociaciones del TLC con Estados Unidos y Canadá, que se llevará a cabo del 17 al 21 de noviembre, en la capital mexicana.

A mediados de octubre se celebró la cuarta ronda en Washington, que cerró sin avances y con el gobierno de Trump en contra de México y Canadá por no atender sus demandas, lo que llevó a extender las conversaciones hasta 2018.

Entre las exigencias que bloquean el avance de las negociaciones sobresale la de aumentar la cuota de productos fabricados en Estados Unidos.

El objetivo de este quinto encuentro será evaluar y refrescar las propuestas de cada país para explorar “modos creativos de salvar las diferencias”.

Mientras la estrategia de Estados Unidos ha sido fijar propuestas agresivas que impiden la negociación, el reto para México y Canadá será reforzar sus estrategias y asegurar el auge, o mínimo la supervivencia, de las industrias claves en ambos países, entre ellas, la automotriz.

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