• Uber ha hecho varias adquisiciones en una evidente estrategia de crecimiento

  • Pero, para algunos especialistas esto más que benéfico, podría ser muy malo para la compañía

  • Las dos más recientes compras de Uber fueron Routematch y Postmates

El concepto zugzwang es aplicable al ajedrez y algunos otros juegos cuando un contendiente se encuentra en una posición donde cualquier movimiento permitido supone empeorar su situación. Al parecer, Uber se encuentra en esta posición pese al aparente crecimiento acelerado.

Aunque al inicio del año, la tecnológica de San Francisco fue vista como una de las compañías que resistían el complejo contexto económico y social a nivel global, los datos más recientes apuntan a que enfrenta dificultades.

Gran estrategia, pero carente de plan

Para muchos el trabajo de Uber en los últimos meses ha sido acertado al migrar de los Rides a Uber Eats, a medida que los traslados en auto se desaceleraron dramáticamente, tendencia opuesta que siguió la demanda del delivery.

Sin embargo, para Howard Tullman, general managing partner de G2T3V y Chicago High Tech Investors, los movimientos de crecimiento de la firma no necesariamente son un plan estructurado por más que tengan signos de ser una gran estrategia de crecimiento; en particular destacó lo que ocurre con Postmates y Routematch.

De acuerdo con el emprendedor y ex Director Ejecutivo del Ed Kaplan Family Institute for Innovation and Tech Entrepreneurship, Uber “parece estar vigilando territorio en todas partes y en ninguna parte. Esa es una estrategia, pero no necesariamente un plan”.

Entre sus argumentos expresados en un artículo para Inc. se pueden destacar el hecho de que la firma aparenta dirigirse a convertirse en un all in one digital para ofrecer todo tipo de soluciones a los consumidores. Pero, acota, la realidad apunta a que es una compañía que tiene “una milla de ancho y una pulgada de profundidad”, en referencia a que intenta abarcar la mayor cantidad de mercados posibles pero sin una verdadera especialización (para innovar y desarrollar) en alguno de ellos que no sea Rides.

Para el especialista, esto puede deberse a dos razones; una necesidad y visión por parte de Uber anticipando que la emergencia de salud por el coronavirus podría extenderse uno o hasta dos años y, por tanto, requerir de una mayor diversificación de negocios como lo ha sido hasta ahora el Eats.

Y, por otra parte, a un efecto de las grandes tecnológicas del mundo (ve a Uber con potencial de posicionarse como una de ellas), que es la necesidad de satisfacer las proyecciones de crecimiento de Wall Street con visión de futuro, y este punto subraya el accionar de compañías al invertir para encontrar “mercados posiblemente adyacentes” con mucho potencial de crecimiento o capitalización para “intentar dar un ‘gran mordisco’ a esos mercados”.

En ese contexto, expone que Uber tiene potencial pero aún es de algún modo inmadura, esto si se toman como ejemplo otras grandes compañías como Amazon que han implementado esta dinámica con adquisiciones como Whole Foods con la que, si bien no ha sido un fracaso, se ha encontrado con una importante defensa y reacción por parte de gigantes del sector como Walmart y Target. Por tanto, si un gigante como la de Seattle tiene grandes dificultades, ¿qué resultados tendrá una joven compañía como Uber?


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Pros y contras ante el contexto

A favor de la firma de San Francisco, debe estar sin duda su CEO Dara Khosrowshahi, a quien no sólo le ha tocado limpiar todos los problemas que tenía la compañía, sino que además ha buscado la forma de llevarla a la rentabilidad financiera y dejar la dependencia de su división Rides.

De hecho, esa es su meta en el corto plazo. Durante en una entrevista esta semana con NDTV en la que revela que el ride-hailing solo representará el 50 por ciento del negocio de la compañía en el futuro a medida que aumente el crecimiento de la entrega de alimentos.

“Creo que va a ser 50-50”, dijo Khosrowshahi, en respuesta a una pregunta sobre cómo espera que el negocio de Uber se divida en el futuro. Nuestro negocio de entregas está creciendo a tasas que, francamente, no pensé que fueran posibles”, agregó. Y ciertamente la expansión en el mercado de Delivery, así como nuevas modalidades de movilidad como los botes y sistemas colectivos, así como las apuestas que ya han hecho en los servicios de salud, podrían ser un buen camino.

En contra, está lo que expone Tullman: está tratando de dar un mordisco en mercados ya maduros donde otras grandes contendientes ya están afianzadas y, ese desde su punto de vista, podría ser lo que arruine todo.

Si bien, dado el contexto complejo que vivimos luce como una decisión arriesgada, pero atinada, en particular considerando la abrupta desaceleración de Rides, pero esta aventura de expansión se siente como una “platform madness” combinada con un enfoque impulsado por lo que llamo la teoría del “big bite”, debido a que “es una estrategia engañosa impulsada por las crecientes expectativas de crecimiento del mercado en lugar de un buen sentido comercial sólido”.

Por tanto, apunta Uber parece más estar jugando damas en un un tablero de ajedrez, en un “zugzwang. Una posición de ajedrez donde pierde cualquier movimiento”.

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