El adiós a una marca siempre es triste, sin importar que esta haya vivido por pocos años, lo cierto es todas y cada una de ellas logran conectar con, por lo menos, un grupo de consumidores que echarán de menos no disfrutar más de x productos o servicios. Sin duda este es el proceso que se vive con Jump, que de a poco sale del mercado.

A sólo unas semanas que Uber confirmara que enfocaría sus esfuerzos en la alianza con Lime y que las bicicletas eléctricas naranjas comenzarían a ser retiradas, hoy se conoce el destino de parte de esa flotilla.

Un nuevo futuro

Fue a principios de mayo que dimos a conocer que Uber, junto a otras compañías lideró una inyección de capital por 170 millones de dólares en la empresa de micromovilidad de bicicletas y scooters eléctricos, un acuerdo que haría más cercana la colaboración entre ambas marcas, y que además incluiría la desaparición y despido de la mayoría del personal de Jump.

Bueno, parte de este proceso también consideraba que Lime se quedaría con parte de los activos de la marca naranja, pero ciertamente unas 20 mil bicicletas eléctricas quedaron sin destino definido.

Hoy se sabe que fueron destruidas. A través de algunos videos compartidos en redes sociales, se pudo conocer que los vehículos fueron llevados a centros de reciclaje par separar cortos elementos que pueden utilizarse en otros productos, como las baterías, el metal y las llantas.

Lo que pareciera un error de estrategia por parte de Uber, tiene una explicación que sustenta el porqué de la decisión.

Como parte de nuestro reciente acuerdo, Lime tomó posesión de decenas de miles de bicicletas y scooters Jump nuevos. Exploramos la posibilidad de donar las bicicletas restantes de modelos más antiguos, pero debido a muchos problemas importantes, incluidos el mantenimiento, la responsabilidad, las preocupaciones de seguridad y la falta de equipos de carga de calidad para el consumidor, decidimos que el mejor enfoque era reciclarlos de manera responsable”, explicó un portavoz de Uber en un comunicado citado por Fast Company.

El adiós de una marca

Tras la decisión de apostar por Lime y desaparecer Jump, los scooters y bicicletas eléctricas de esta segunda marca fueron retirados de distintos mercados, un día después de este anunció comenzó el levantamiento de los vehículos en la Ciudad de México, por ejemplo, un mercado en e que días después se anunciaría el retiro del servicio, a menos de un año de haber llegado.

Aunque muchos de estas unidades comenzaron a ser desplegadas por parte de Lime, mucho de ese equipo quedaría discontinuado, por lo que era probable que a Uber le costara más dinero conservarlas que darles un destino como el del desmantelamiento y recuperación de algunas piezas reciclables.

El objetivo de la compañía de San Francisco, California es enfocar los recursos de capital, tecnológicos y humanos en segmentos de mercado con mayor potencial de crecimiento y, además de Uber Eats, está claro que apuntan a la micromovilidad.

Así lo dejó ver Khosrowshahi en más de una oportunidad destacando que la micromovilidad será clave en el futuro. En ese sentido, puede que sus usuarios y la población de las ciudades donde llegó a tener presencia Jump comenzarán a olvidar a la marca, pero seguramente a cambio verán mayor presencia de Lime.

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