Twitter se pone más estricto con los tweets que publicas y podría eliminarlos

  • Twitter actualizó su política en contra de la propagación de fake news

  • Este tipo de contenido se ha propagado en redes sociales y sitios web en relación con el coronavirus

  • Las fake news son un problema que representan un costo a la economía global de 78 mil MDD

La incesante publicación de información relacionada con el brote de coronavirus COVID-19 se ha convertido en un problema para poder establecer un flujo de comunicación que dé certeza a la población, cada vez más preocupada por la situación. Esto ha motivado que diversas empresas e instituciones busquen contener la desinformación. Twitter es una de ellas.

Al igual que Facebook, la red social de microblogging ha emprendido medidas para limitar el alcance o propagación de fake news y contenidos nocivos, incluso han estrechado colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para trabajar de manera conjunta

Actualización en su política

Twitter es de las plataformas digitales que desde hace tiempo ha implementado o realizado cambios en su política para verificar, moderar o eliminar información errónea, violenta o de odio; esto sin atentar en contra de la libertad de expresión de los usuarios.

Sin embargo, dada la proliferación de contenidos que provocan desinformación entre la comunidad. En respuesta, hace unas semanas actualizó sus directrices agregando dos reglas para prohibir los anuncios que “utilizan de manera oportunista el brote de Covid-19 para dirigir anuncios inapropiados”.

Ahora hizo una nueva actualización en la que añadió una nueva definición sobre contenido dañino “para abordar el contenido que va directamente en contra de la orientación de fuentes autorizadas de información de salud pública global y local”.

De tal forma, Twitter dijo que requerirá que los usuarios eliminen o eliminará los contenidos que aumenten la posibilidad de que alguien contraiga o transmita el virus.


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¿Qué es lo que considerará como contenido infractor?

En ese sentido, la compañía dirigida por Jack Dorsey detalló que esto aplicará a aquellos tweets que refieran a:

  • Negar o rechazar las recomendaciones de las autoridades sanitarias “con la intención de influir en las personas para que actúen en contra de la orientación recomendada”, como no respetar la regla de la “sana distancia”.
  • Descripción de tratamientos que no son inmediatamente dañinos pero que se sabe que son ineficaces, incluso lo hacen en broma.
  • Descripción de tratamientos nocivos como “beber cloro curará Covid-19”.
  • Promover “acciones o recomendaciones no verificadas” que fomenten la confusión y pánico generalizado, tales como: “Italia dejará morir a personas mayores de 80 años“ (¡eso es falso!).
  • Afirmar que grupos o nacionalidades específicos nunca son susceptibles, o al contrario, que son más susceptibles, al Covid-19.
  • Afirmaciones falsas o engañosas sobre cómo diferenciar entre Covid-19 y una enfermedad distinta.

El problema de las fake news

Hace días, Facebook, Instagram y Twitter establecieron un acuerdo con la OMS para ofrecer apoyo en contra de la desinformación y dar más impulso a información oficial y verificada. En concreto, están redireccionando las búsquedas asociadas al coronavirus a contenidos de la organización internacional, así como de otras autoridades sanitarias o de información oficial.

Lo que no sabemos es qué criterios a qué tipo de cuentas se aplicará esto o si es en general. La realidad es que no sólo los usuarios “comunes” somos susceptibles a propagar intencional o accidentalmente información de este tipo, esto aplica a empresas, instituciones de gobierno y civiles, así como a líderes de opinión, influencers e incluso gobernantes.

Todo podemos ser reproductores de fake news, un problema que ya es grave a nivel mundial, pero que con la contingencia de salud derivada del coronavirus se ha profundizado. Recordemos lo que en su momento advirtió Juan Ramón de la Fuente, embajador de México ante la ONU, citado por El Universal, cuando la situación todavía no se generalizaba tanto a nivel mundial: los brotes epidémicos además de representar un problema técnico-sanitario, puede “politizarse fácilmente”, debido a que “las noticias sobre estos fenómenos son, por lo general, sensacionalistas, y la gente se preocupa”.

En ese sentido, pensemos cuánto impacta económicamente la presencia de fake news. De acuerdo con un reciente informe de la empresa especializada en ciberseguridad CHEQ y la Universidad de Baltimore, este tipo de contenidos ya representan una costo a la economía global de 78 mil millones de dólares anualmente.