Tips Legales para Emprendedores Digitales

Por: Joel Gómez
Twitter: @JoelGomezMX
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En la era de los negocios electrónicos, la mayoría de las veces el valor de una compañía reside principalmente en activos intangibles, como las ideas, el know-how, las bases de datos, el software, las marcas, las patentes y otros bienes inmateriales. Es por ello que inclusive antes de pensar en la creación de la misma empresa, es indispensable proteger la propiedad intelectual que forma el esqueleto de los negocios online.

La propiedad intelectual se protege tradicionalmente a través de “registros legales” ante autoridades como el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial – IMPI (marcas, avisos comerciales o patentes) o el Instituto Nacional del Derecho de Autor – INDAUTOR (obras, programas de cómputo, bases de datos, reservas de derechos, etc.)

Sin embargo, existen medios alternativos para proteger nuestra propiedad intelectual, entre ellos los “NDA’s” y los “registros en internet”. Los Contratos de Confidencialidad (Non-Disclosure Agreements) son la principal herramienta para proteger las ideas, los secretos industriales y la información confidencial de las empresas. Estos contratos no requieren registro ante ninguna autoridad, son documentos completamente privados. Cuando contratamos empleados o prestadores de servicios (socios de negocios, outsourcing, etc.) es importante que dichos contratos contemplen cláusulas de confidencialidad o acuerdos independientes que rijan esta materia.

Por “registros en internet” me refiero básicamente al oportuno registro de nombres de dominio y cuentas en las principales redes sociales. El pensar en registrar solo el nombre de dominio “.com” es cosa del pasado, ahora es necesario extender la protección cuando menos a los nombres de dominio “.com.mx” y “.mx”. Si pretendes internacionalizar tu empresa o vender tus productos y servicios no solo en México sino en el extranjero, considera registrar otros nombres de dominio nacionales o territoriales (ccTLD’s).

Si llegares a pasar por alto esta recomendación, en un futuro puedes hacer uso de la Política Uniforme de Solución de Controversias en materia de Nombres de Dominio (UDRP), o su equivalente local (LDRP). Sin embargo, si no le prestas importancia al registro de cuentas de tu marca y empresa en las principales redes sociales (Twitter, Facebook, Linkedin y YouTube), cuando quieras hacerlo tal vez te topes con que dichos nombres ya están registrados por terceros (probablemente malintencionados), y si ese es el caso, difícilmente podrás “recuperar” el derecho a tener esos nombres como cuentas, puesto que a la fecha no existen mecanismos legales formales para iniciar disputas de esta naturaleza.

Lo anterior implica que, cuando estés en el proceso creativo para elegir la marca de tu producto o servicio, o el nombre de tu empresa, necesitas revisar primero si dichos nombres no solo no están previamente registrados como marcas o reservas de derechos, sino también si están registrados como cuentas (nombres de usuario) en las principales redes sociales.

Otros dos puntos indispensables a considerar en un emprendimiento digital son las leyes de protección al consumidor y protección de datos personales.

La Ley Federal de Protección al Consumidor establece en su artículo 76 bis una serie de requisitos para quienes presten servicios o vendan productos a través de medios electrónicos, entre ellos: usar la información del consumidor en forma confidencial; usar mecanismos técnicos disponibles para brindar seguridad y confidencialidad a la información proporcionada por el consumidor; proporcionar al consumidor, antes de celebrar la transacción, su domicilio físico, números telefónicos y demás medios a los que pueda acudir el propio consumidor para presentarle sus reclamaciones o solicitarle aclaraciones, etc.

La ya famosa Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares y su Reglamento establecen un amplio catálogo de obligaciones para quienes realicen tratamiento de datos personales, y si existen infracciones a esta ley, las multas pueden llegar casi a los $40 millones de pesos.

Estos son sólo algunas consideraciones de índole legal que deberán tomar en cuenta los emprendedores digitales antes de llevar a cabo sus negocios en línea. Hacer caso omiso de estos puntos ¡es como tirarse un clavado en mar abierto sin salvavidas y sin bote de rescate!

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