Una de las series televisivas que ha logrado convertirse -cuando menos en sus inicios- en todo un fenómeno cultural es The Walking Dead. La producción que narra la historia de cómo un grupo de personas intenta sobrevivir a un apocalipsis zombie ha cautivado a las audiencias, convirtiéndose en un éxito para la productora de contenidos AMC.

Datos entregados por la producción indican que la temporada de estreno (lanzada entre 2010 y 2011) alcanzó un rating promedio de 5.2 millones de espectadores, mientras que fue la quinta entrega de la producción (2014-2015) la que mejor rendimiento tuvo al respecto con un rating promedio de 14.3 millones de personas.

Para muchos especialistas, los buenos resultados alcanzados por la serie, responden a la buena decisión de la producción por mantener al elenco original; sin embargo, esto llegará a su fin durante la siguiente temporada.

Desde Deadline revelan que el actor Andrew Lincoln, quien interpretará al personaje protagónico Rick, ha comunicado a AMC su decisión de abandonar la serie en su novena temporada. Desde los inicios de dicho producto televisivo Lincoln ha dado vida a Rick Grimes, personaje que se haga convertido en marca icónica para la serie, participación que promete terminar luego de los primeros seis capítulos de la novena temporada que ahora se encuentra en fase de producción.

El hecho resulta interesante si consideramos que esta salida no es la primera ni la única que se avecina dentro del elenco del show de televisión. Los reportes indican que la actriz Lauren Cohan, Maggie en la ficción, estrena a principios de 2019 nueva serie, Whiskey Cavalier, después de que sus negociaciones con AMC para mejorar su contrato no llegaran a buen puerto, sólo contará con participación en seis capítulos de la próxima entrega.

A esto se suma la salida de Chandler Riggs, quien diera vida a Carl (hijo de Rick), quien se despidió de la serie luego de que su personaje fuera mordido por un zombie durante la octava temporada.

Este tipo de giros inesperados en la historia podrían ser una estrategia para frenar y remontar la pérdida de espectadores que padece la serie ante la llegada de nuevas producciones. Recordemos que el final de la octava entrega fue seguida por 7.9 millones de espectadores en directo en Estados Unidos, muy por debajo de los 11.3 millones que despidieron la séptima entrega.

No obstante, hasta finales del año pasado, la producción de los muertos vivientes se mantuvo entre los 10 primeros programas de televisión en horario primetime con mayor número de audiencias en Estados Unidos al sumar 14.8 millones, lo que la ubicó en la séptima posición.

Ahora sólo queda esperar para medir el impacto que esta salida puede tener en el rendimiento de la serie, mismas que está obligada a mejorar sus indices de audiencia para mejorar su rentabilidad gracias a la publicidad.