• Cifras citadas por Forbes apuntan que la inteligencia emocional explica hasta el 58 por ciento del éxito laboral

  • Hppy apunta que este elemento es más importante que la personalidad y el coeficiente intelectual para un líder

  • De acuerdo con Big Speak, hay 12 elementos que constituyen a la inteligencia emocional

Hay varias formas de definir a un líder. En el ámbito empresarial, se puede utilizar para una marca que destaca de sus rivales por su maestría en el mercado. También se puede usar para referirse a un individuo u organización con la capacidad de liderar un cambio a escala social. Asimismo, se utiliza para describir a personas relevantes en su sector, que se distinguen por su carrera. Pero generalmente se usa para denominar a quienes sacan adelante a un equipo.

En este sentido de la palabra, hay varias cualidades que distinguen a un buen líder. Taskque apunta que se trata de personas honestas con integridad, capaces de inspirar y ganarse la confianza de su gente. 6Q, por su parte, considera que son individuos con la habilidad de delegar tareas eficientemente y que pueden comunicarse efectivamente con el equipo. Por si parte, Brian Tracy los describe como personas humildes, estratégicas y cooperativas.

Pero hay un factor que pocos expertos tocas en lo que se refiere a un buen líder: la inteligencia emocional. Psychology Today la describe como la habilidad de entender y manejar tanto los sentimientos propios como los de otras personas. Esta capacidad es crucial para manejar a un equipo de personas de forma efectiva, según la Harvard Business School. De acuerdo con Emergenetics, hay cinco características cruciales en esta dimensión que deben tenerse.

Ser un líder auténtico

Hoy en día, hasta las marcas deben convencer al público que sus intenciones son sinceras y congruentes con su mensaje comercial. En este sentido, un líder también debe someterse a estos mismos estándares. Si la persona al frente de un equipo no puede reflejar la sinceridad de sus intenciones, no podrá jamás transmitir confianza. Cuando este factor falla, es imposible motivar a los colaboradores y generar la lealtad necesaria para sacar adelante un proyecto.

Aprender constantemente

Ninguna persona nace sabiéndolo todo. De hecho, el camino de un líder es el de un eterno proceso de conocimiento y actualización. No solo se debe estar siempre buscando mejores formas de gestionar a los colaboradores. También es necesario invertir en estar siempre al pendiente de las ideas y desarrollos más nuevos de la industria. Solo de esta manera se puede tener una visión suficientemente amplia del panorama para llevar al equipo a un curso de éxito.

Construir relaciones líder-colaboradores

Siempre debe existir una distancia saludable entre la base del equipo y quien está enfrente de las iniciativas. La amistad, en una relación inequitativa de poder, puede ser más un problema de lo que es una ayuda. Pero esto no significa que un líder debe ser una figura distante y fría para las personas que dirige. Se puede tener una distancia saludable y al mismo tiempo crear lazos sólidos, cálidos y duraderos. En este balance está la clave de la motivación a largo plazo.

Jamás olvidar la compasión

Es fácil para un líder olvidar el contexto personal de cada colaborador. Al final, su rol le exige conseguir resultados y, en ese sentido, necesita el compromiso de cada uno de sus miembros. Pero lo anterior no significa que deba esclavizar a cada uno de ellos. Por el contrario, jamás debe perder de vista los posibles problemas y complejidades personales de cada persona. Al entender este contexto, se invierte en el bienestar a largo plazo de la gente y de equipo.

Medir el éxito del líder

También es muy fácil creer que se está realizando constantemente un buen trabajo. Lo cierto es que la percepción personal muy pocas veces corresponde con la realidad. En este sentido, es imprescindible que el líder trate de evaluarse a sí mismo en su rol como cabeza del equipo. Para esto, debe realizar sesiones de retroalimentación, no solo con sus superiores, sino con las personas que están a su cargo. Son ellas quienes pueden dar las opiniones más certeras.