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Implicaciones económicas de “el sur”, la unificación de la moneda entre Brasil y Argentina

El sur es el nombre de la moneda que unificaría a Brasil y Argentina en el marco económico. No obstante, los riesgos son muchos para la zona.

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  • La moneda “sur” unificada entre Brasil y Argentina generaría riesgos económicos potenciales para ambos países.

  • La integración podría vulnerar las economías de los países cuya posición sea mucho menor a la de las potencias, endeudándolas para salir de la crisis.

  • Los planes de unificación podrían complicarse por temas políticos internos, al no considerar como aliados a países como Venezuela.

Los presidentes de Brasil y Argentina, Luiz Inácio da Silva y Alberto Fernández analizarán la posibilidad de unificar su moneda durante la Cumbre de la Comunidad de Estados Lati­noamericanos y Caribeños (Celac); sin embargo, las repercusiones de “el sur” serían significativamente negativas para los países latinoamericanos, según lo que han señalado expertos en economía.

¿Qué motiva la creación de “el sur”?

Según lo planteado por el Banco Mundial y los bancos centrales de Brasil y Argentina, pese a que la estimación de cierre en torno al Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina en 2022 es uno de los mayores en la zona, también se mantuvo como el país con mayor inflación de todos, arrojando un 94.8 por ciento, en comparación con el 7.82 por ciento de México o el 5.9 por ciento de Brasil. Esto al mismo tiempo deja una alta tasa de referencia de 75 por ciento, en contra posición con el 13.75 de Brasil.

Debido a estas amenazas a la economía no sólo de Argentina, sino de la zona, el Presidente de Brasil planteó la posibilidad de crear una moneda en común con su homólogo en Argentina que pueda usarse “tanto para los flujos financieros como comerciales”, con el objetivo de reducir costos operativos y la vulnerabilidad externa de la zona.

Así, la creación de “el sur” daría una estabilidad a la integración económica de la zona a través de las negociaciones conjuntas en de acuerdos comerciales equilibrados, que respondan a objetivos estratégicos comunes.

Lo más relevante de todo es que este asunto no se limitaría sólo a las dos naciones, sino que invitarían a toda la región latinoamericana con el fin de crear “el bloque monetario más importante del mundo sólo después del euro. Así, según lo que informó el Financial Times, este representaría el 5 por ciento del Producto Interno Bruto del mundo.

Del mismo modo, esta estrategia implementada por los líderes de ambos países pretendería, en primer lugar, reducir la dependencia hacia la moneda de Estados Unidos y, en segundo lugar, impulsar el comercio de la región de Sudamérica. Según lo que puntualizó Reuters, esto estaría siendo discutido en Argentina, en Buenos Aires, durante la Celac, lo que también representa la primera asistencia pública internacional del mandatario brasileño luego de reasumir la presidencia.

No obstante, algunos economistas señalan que hay un riesgo tangible en la adopción de una moneda unificada, por lo que el ministro de Hacienda de Argentina, Sergio Massa, cuya ausencia también dio mucho de qué hablar durante el Foro Económico Mundial, aseguró que esta decisión implicará el estudio de los parámetros que se necesitan para una moneda común, los cuales irían desde temas fiscales hasta el tamaño de la economía y el rol de los bancos centrales, así como de una serie de mecanismos de integración comercial.

Por ello, analistas ya contemplan las trabas que podrían frenar a esta iniciativa antes de que sea implementada, así.

Implicaciones económicas de “el sur”, la unificación de la moneda entre Brasil y Argentina

El sur es el primer paso hacia una unificación económica y comercial de los países latinoamericanos. Sin embargo, esta medida podría no ser la idónea debido a que existen muchas complicaciones para su implementación.

Y es que, según lo que se ha dicho por especialistas en el tema, una moneda única podía complicar los procesos comerciales, más que facilitarlos. Recordemos que dicha moneda sólo sería utilizada para el comercio internacional, por lo cual el peso argentino y el real brasileño seguirían funcionando tal cual lo hacen. Sin embargo, uno de los riesgos seguiría siendo la debilitación de la economía brasileña en favor de su plan de rescate.

Esto debido a que la situación económica de Argentina se encuentra amenazada por su mal rendimiento económico, con una crisis que ha durado cerca de 20 años, los mismos que le tomó a la Unión Europea lograr exitosamente su plan de integración económica por medio del euro, de la mano del Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Así, el riesgo iría principalmente para Brasil, nación que actualmente se alza como una de las más fuertes del continente.

Esta disimilitud en la convergencia de políticas económicas implicaría que Brasil debería sincronizar los ciclos económicos y políticos a los de Argentina, algo muy complicado entendido en el amplio sentido de la palabra.

De la misma manera, analistas del CIBanco señalan que deben existir, cuando menos, dos instituciones encargadas de regular la política monetaria fiscal de las naciones implicadas, con lo cual se establecerían reglas sobre nive­les de deuda, déficit e inflación, entre otras cosas.

James Salazar, subdirector de Análisis Económico del organismo, declaró para un medio local que lograr dicha integración tiene un costo, el cual implica que las naciones aceptan perder el control monetario y fiscal de la moneda, lo mismo que sucede en Europa con el euro.

Implicaciones de una integración latinoamericana

Tal como se ha señalado, si la unificación de el sur se hace efectiva, Brasil tendría complicaciones al tener que nivelar sus ciclos políticos y económicos. No obstante, pensar en una integración de una gran parte del continente latinoamericano implicaría un golpe económico para las zonas menos competitivas, generando una devaluación casi segura. Con ello, también existe el riesgo de que muchas naciones, por sus perfiles políticos, se nieguen a ser integradas, o que incluso países adheridos se nieguen a integrarlas.

Este sería el caso quizá de Nicaragua, Cuba o Venezuela. Recordemos que el Presidente Nicolás Maduro incluso se canceló su participación en la Celac debido al temor de ataques de detractores argentinos. Por este tipo de cuestiones, los analistas no ven viable una integración económica a corto plazo de la zona.

En el caso de Brasil y Argentina, esto funcionaría de una mejor manera. Según lo dicho por Financial Times, esta cercanía podría llegar a buen puerto gracias a que sí existe una ideología similar entre ambas políticas, destacando así el regreso del Partido de los Trabajadores a la presidencia de Brasil.

En el caso de México, por ejemplo, tampoco se ve viable una integración económica en el marco latinoamericano. Esto debido a su reciente interés de, sí, unificar la zona, pero a través de un enfoque norteamericano. Y es que, aunque el Presidente Andrés Manuel López Obrador señaló estar de acuerdo con “todo lo propuesto” por sus homólogos en la cumbre, lo cierto es que su ausencia y su postura de apoyo a Venezuela podría significar que ha pintado su raya, cuando menos con el enfoque de la unificación económica.

Hablando de los países que sufrirían con la llegada del sur, el enfoque que se plantea tiene una visión a largo plazo, por lo cual el presente y futuro inmediato sería bastante caótico. Dichos países se endeudarían con países mucho más competitivos, por lo cual según explican analistas de Bloomberg Economics, caerían en una devaluación interna que implicaría una recesión económica, que a su vez desembocaría en una deflación, para posteriormente generar que los precios de la moneda única bajen progresivamente y resurjan hacia una competitividad nuevamente.

Sin embargo, el que esta sea una visión a largo plazo no asegura que sean 20 años de procesos y de espera, sino que incluso podría tomar más tiempo.

Posibilidades operativas

Como se ha mencionado, la relación entre ambos países permitiría la integración de una moneda, no obstante, el proyecto pretende excluir al dólar para el comercio entre estas dos naciones, incluso a cualquier país que busque adherirse a esta estrategia en el Mercosur.

Pese a esto, las proyecciones parecen menos favorables conforme se analiza la actualidad, pues algunos incluso consideran que Argentina no sólo no es un socio confiable, sino que directamente no tiene la capacidad para adherirse a una integración económica. Por ello, esta alianza sería dispar y provocaría muchos más problemas económicos en Brasil de los que resolvería en Argentina, incluso a largo plazo.

Por ello, el acuerdo señala que Argentina deberá proporcionar una garantía colateral para el financiamiento comercial de Brasil con liquidez internacional. De esta manera, se establecerían las bases para generar un grupo de trabajo que pueda manejar las cuentas de compensación única en el continente, pensando claro en una integración segura.

Finalmente, habría que señalar que todos los economistas concuerdan en que esta integración final sería benéfica para el continente, pero la gran mayoría señala que antes de realizar una visión a futuro, se debe pensar en sentar las bases de una relación comercial estable, no sólo para Argentina, sino para los demás países que presentan interés de integrarse. Del mismo modo, el desarrollo de instituciones en común es prioritario. Por ello, este plan de integración continental se muestra como un reto que tomará, seguro, más de 20 años colocar.

 

 

 

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