Una de las formas de entretenimiento preferidas por millones de personas es la música pero, cómo la mayoría de las cosas en la vida, los gustos y tendencias van evolucionando conforme cambian las épocas.

Así sucede en la actualidad, en la que el consumo de música a través de plataformas de streaming está rebasando de manera muy clara la venta en formatos físicos.

De acuerdo con la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), durante 2017, apps como Spotify, Apple Music, YouTube y Deezer, entre otras, generaron ingresos por más de 6 mil 600 millones de dólares, superando las ventas de discos que representaron 5 mil 200 millones de dólares.

Un dato como el anterior podría ser una sentencia para la música en formato físico, pero la realidad dicta que no todo está perdido, sólo es un indicativo de que la industria tiene que evolucionar al ritmo de las audiencias.

Alta fidelidad

Durante años, una de las formas preferidas para escuchar a las bandas o artistas preferidos eran los discos de vinyl, cassette y, posteriormente los CD. Sin embargo, hoy el consumo tiende más hacia servicios como Spotify, Apple Music, Google Play, Deezer, o YouTube.

Esta tendencia es a nivel mundial, donde el 45 por ciento de los usuarios de internet escuchan música a través de servicios legales de streaming, de acuerdo con la IFPI.

En México, la tendencia es similar, nueve de cada diez personas afirman que usan algún tipo de plataforma de música por streaming, según revela el Perfil del consumidor de música, realizado por el Departamento de Investigación de Merca2.0.

De acuerdo con el reporte, el 70.97 por ciento de los usuarios señala que utiliza Spotify, mientras que el 18.10 por ciento lo cuenta con Apple Music, en tanto, YouTube Red y Google Play Music son la elección del 5.73 y 3.94 por ciento, Deezer sólo por el 1.25 por ciento.

Esto demuestra que el consumidor ha cambiado, durante años era común ir a alguna tienda especializada, bazar o incluso online para comprar algún disco EP y LP, pero con el tiempo fueron las carpetas de archivos de audio y hoy las playlists en streaming las que dominan los catálogos personales.

Paola Ortiz, directora de marca de Doritos

Esto se debe a la evolución de la tecnología y a los hábitos de consumo, hoy “las nuevas generaciones son más exigentes para construir conexión con las marcas, por ello buscan experiencias nuevas y diferentes más allá de un producto”, explica Paola Ortiz, directora de marca de Doritos.

Pero esto no cambia la fidelidad que tienen las personas por la música, así como por las bandas o artistas. Miremos lo que sucede en casos como el de Spotify, plataforma en la que las generaciones más jóvenes han encontrado un recurso ideal para conectar con su música preferida y con nuevas propuestas. Así, por ejemplo, de acuerdo con datos de Spotify or Brands, el 64 por ciento del streaming reproducido por usuarios de la generación millennial, sucede desde dispositivos móviles. De manera similar ocurre con la generación Z, ya que un un 54 por ciento tiene más probabilidades de consumir streaming, debido a su constante contacto con los dispositivos móviles.

Esto es coincidente con lo encontrado por el equipo de investigación de Merca2.0, ya que más del 70 por ciento de los consultados para el reporte Perfil del consumidor de música, señala que el smartphone es el dispositivo que usan para escuchar música por streaming.

El incremento de la adopción de los dispositivos móviles y las plataformas digitales va de la mano con que las bandas y artistas hoy tienen una huella digital muy marcada; las redes sociales, sus páginas web, y canales de video son parte fundamental para su branding y, naturalmente, el contacto con los seguidores.

El formato cambia pero debe perdurar la experiencia

Hasta ahora, todo haría suponer que los formatos físicos en la música tienen una sentencia, pero, la realidad es que esto no necesariamente debe ser así, sino que debe haber una evolución donde la mayor parte del consumo resulte de los formatos digitales o streaming principalmente, y los discos, cassettes y otros recursos como los videos seguirán siendo parte importante de la identidad de los creadores.

“Estamos en un punto medio, en esta era digital y análoga, por llamarle así, porque aún hay gente que le gusta el arte-objeto del disco”, explica Dexter González, gerente de digital & RP en Intolerancia Discos.

Lo cierto es que antes, el adquirir un disco era un acto de lealtad con las bandas o artistas, y aunque hoy el consumo pase más por las plataformas de streaming, aún pueden ser clave para conectar con el público.

“Todo es cuestión de evolución, pienso que la historia nos ha enseñado que en determinado momento todo va y viene; pasó con el vinyl y con el cassette, son modalidades, no creo que desaparezcan, más bien es la evolución en la forma de consumo, es ponerle atención a los públicos”.

Si bien, en plataformas de streaming se vive una “explosión en la diversidad de escuchas”, de acuerdo con David Erlandsson y Jomar Perez, en Spotify Insights, esto está motivado, en primer lugar por “los artistas que hacen toda esta gran música”.

Pero, si bien hoy tienen presencia en este tipo de plataformas, su vigencia se debe a la huella digital, ya que en la actualidad el escucha o consumidor exige mayor atención, antes cuando un disco salía y tenía uno o dos años de vida, pero hoy se necesita estar en la mente de las audiencias de manera constante, a través de contenidos en Instagram, Twitter, o Facebook, así como a través de diversos puntos de contacto como shows, conciertos o festivales.

Es como lo describe Stefan Heinrich, Director Regional para musical.ly España y Latam, “hoy las personas no solo se conectan con creadores a través de sus canales de música y redes sociales, sino que se convierten en la estrella y crean versiones de la música y se relacionan con el contenido”.

Es por eso que, añade, “surgen nuevas plataformas que proporcionan las herramientas para dar rienda suelta a la creatividad y participar en la distribución de la música”.

Sin duda, el formato y canales de preferencia pueden cambiar, indudablemente, habrá elementos que, más que desaparecer, tendrán que evolucionar para tomar un nuevo lugar en la playlist de formas en que el público escuche su música.