Con la llegada del mundo digital, los emojis se han convertido en un lenguaje universal y sin duda uno de los más utilizados es la carita sonriente. El peculiar icono -conocido como Smiley– es un logo que cuando nació costó 45 dólares pero ahora factura 500 millones.

La famosa cara es creación de Harvey Ball, un artista inglés quien diseño la familiar cara amarilla para un cliente que solicitó un logo para levantar los ánimos de sus empleados en la oficina.

Con una inversión de 10 minutos y un pago de 45 dólares, Ball creo la popular carita feliz durante 1963, pero no fue hasta la década de los 70’s cuando el logo comenzó a convertirse en marca.

Harvey Ball, creador del logo Fuente: The Hustle

La historia de la famosa sonrisa

El creador de este emblema cometió el error de no haberlo registrado como marca, comm lo que muchas firmas comenzaron a utilizar la peculiar carita en botones, por ejemplo, llegando a vender más de 50 millones de piezas.

Ante el escenario el periodista francés Franklin Loufrani registró el logo como un aviso a los lectores de que la noticia era positiva.

Ya como marca registrada “Smiley” el emblema se utilizó como icono del movimiento heppie, el cual funcionó como punto importante de promoción.

Su relación con las marcas

De esta manera, casas productoras, marcas de consumo masivo y tiendas retail comenzaron a buscar al dueño de la firma para llenar sus empaques y demás materiales con caritas sonrientes que fueran empíricas al grupo de interés de ese momento.

Fuente: The Hustle

No obstante, la popularidad del logo comenzó a caer hacia el año 1996, cuando la era digital estaba a punto de estallar y los intereses de las audiencias comenzaban a demandar una comunicación más directa y personal.

Este fue el momento que Loufrani aprovechó para dar un nombre y crear una marca registrada al rededor de su cara feliz, ya que hasta el momento, tan solo tenían la propiedad de dicho Smiley, con lo que cada persona podría llamarlo como quisiese. Así nació The Smiley Company.

La primer serie de emojis

Este movimiento se acompañó de un cambio radical en el “producto” que fue adaptado a la era dela tecnología al adoptar un diseño en 3D además de nuevas versiones de Smiley.

Así en el año 2001, Loufrani lanzó más de 470 versiones de esta carita, lo que supuso el primer conjunto de emojis de la historia, que bajo la marca The Smiley Company, empezó venderse como licencia para compañías como Samsung o Nokia.

De este modo, The Smiley Company factura actualmente unos 500 millones de dólares de forma anual, con acuerdos con compañías como Nutella, McDonald’s, Dunkin ’Donuts o Coca-Cola, según lo dicho por The Hustle.

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Imagen de Bigstock

El valor de la propiedad intelectual

La historia anterior es el mayor ejemplo del valor de negocio que tiene la propiedad intelectual. Si bien esto es sabido por el grueso de la industria, es cierto que en diversos ocaciones suele subestimarse lo que en términos de ingresos puede entregar un logo, slogan o jingle a una empresa.

Un logo creado en 10 minutos logró convertirse en toda una marca que genera facturas millonarias año con año.

De esta manera las marcas deberían de tratar con mas rigor las acciones para proteger su propiedad intelectual, activo que aporta el 80 por ciento del negocio para cualquier empresa, de acuerdo con IE Business School.