Gen XXY: Sindenafil, una pastillita marca Viagra

Por Paco Santamaría y Anaí Aguilar
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Paco X. Hoy vi en el cine la película Love & Other Drugs, independientemente que esté buena o no (al inicio es muy buena y luego se cae pues el director no sabe qué hacer con ella). Me hizo pensar en algo muy interesante, sobre cómo surgió esa pastilla que cambió la sexualidad en los hombres, el perfil de los representantes médicos que son unas máquinas infatigables de venta y el peso que cargábamos los hombres hasta antes de 1996. Esta pastilla azul liberó a muchos hombres de la presión de siempre estár listos para tener sexo. Es más, te pone hasta el contexto de la época con una canción de un grupo que sonaba mucho en ese año, Spin Doctors.
¿No crees que es una gran solución para los hombres y que de alguna forma ha cambiado al mundo?

Anaí Y. La neta yo nací en los 90’s así que para mí la idea del Viagra nunca pasó del antes o el después, siempre existió. Cuéntame, ¿qué se siente ese paso? ¿Fue un invento de esos que cambiaron el rumbo de la humanidad? ¿Fue la rueda que mejoró el rumbo de las relaciones?

Paco X. La historia está más o menos así. El nombre comercial del viagra viene de la palabra “Vyaghra” que en el idioma sánscrito significa Tigre. Antes de que descubrieran los beneficios de esta sal, los hombres estábamos muy presionados por siempre estar listos para tener sexo y la misma presión de cumplir siempre al cien por ciento y reafirmar nuestra hombría, hacía que no funcionáramos. Una paradoja, porque el ser tan competitivos no nos dejaba vivir en plenitud nuestra sexualidad. El Viagra fue patentado por Pfizer en 1996. De 1999 al 2001 generó ventas en Estados Unidos de más de mil millones de dólares. ¿Cómo ves?

Anaí Y. Interesante. ¿Cuál es el segmento del Viagra? ¿Sus desarrolladores imaginaron la situación actual? ¿Alguna vez pensaron que el Viagra fue quizás un factor importante en el desarrollo de las sociedades modernas?

Paco X. Definitivamente no lo creo. Fue un descubrimiento por accidente como otros muy importantes. El Viagra no es un afrodisiaco que te pone hot, venenoso… es un vasodilatodor, que llena de sangre… pues tú ya sabes. Hace que circule la sangre mejor. Y pues aplicaron los usos para la sexualidad y enfocaron la mercadotecnia en ese sentido. Un descubrimiento millonario para Pfizer, lo que la catapultó como una de las farmaceúticas más importantes de la historia, ya luego Lilly replicó son Cialis al compartir el mercado súperarchirequeterecontra emergente.

El mercado objetivo, son definitivamente los hombres de 25 y más (te llevarías cada sorpresa…) y por supuesto las mujeres que tienen relaciones con esos hombres. Ojo, muchas veces la mujer es más sabia y sensata que el hombre para recomendar el uso, a los hombres nos mata no poder estar…a la altura…tú sabes. Por lo menos a los de mi generación, cuánto daño nos hicieron, caray. ¡Ah! y el efecto maravilloso que tiene es que no te preocupas de nada y te dedicas a disfrutar porque todo funciona automáticamente.

Anaí Y. ¡Ja! Me siento como en clase para adolescentes. Así que, como tú me lo pintas, esta pastillita es una bandera de identificación para la generación X. “La pastilla es a ustedes, como el iPod lo es a nosotros”. Dime otra cosa, ¿qué tanta publicidad formal se le hace? Haciendo memoria no sé de donde conozco el término, solo de chistes y de una estrategia WOM.

Paco X. Ni eso, muchos de mi generación o más grandes no se atreven a decir que la usan o hablar del tema, sigue siendo un tabú. O lo peor es que sufren por no poder tener una sexualidad plena y muchas mujeres esposas que viven frustradas. Yo creo que por eso hay tanta gente de tan mal humor en la calle. Pues aquí cuenta todo, aunque el producto es tan bueno, que casi solito se vende, claro en teoría con prescripción médica. Lo único que tuvo que hacer Pfizer es ganarse a los médicos para que se la receten a los pacientes y difundan los beneficios con los clientes que la necesitan para que pidan su receta. Recuerdo que cuando enseñé a googolear a mi papá, le dije: ¿qué palabra quieres que busque? y no dudó un segundo,- “Viagra” – dijo. Por ejemplo, lo que hace falta en mi generación es que nos sacudamos nuestros complejos y aprendamos a pedir ayuda y que lo hablemos con nuestra pareja, tal cual. Derecha como va la flecha. No somos Superman, al contrario, somos más machos si lo hablamos. Lo más difícil aquí es que el cliente y/o paciente pidan ayuda y acepten que tiene un problema, físico o creado por la mente. ¿Cómo ves? Lo que tiene que hacer Pfizer: animar a los hombres a que pidan ayuda, ¿pues no que somos el sexo fuerte?

Anaí Y. ¡Uy! Tocas un tema muy denso… el sexo fuerte vs el sexo débil. A veces confundimos los conceptos, y pensamos que “ser el sexo fuerte” es sinónimo de insensible, despreocupación, rudeza… y el “sexo débil” sinónimo de lágrimas, tacones y pura sensibilidad; pero como tú dices, esto no tiene nada que ver. Creo que el Viagra fue destinado a los hombres porque precisamente hay un vacío que no entienden. ¿Podría ser una constante lucha interna, o simplemente una solución práctica y rápida? ¿Qué pasa con esta industria? No ha tratado de evolucionar, encontrando nuevos medicamentos, nuevas formas. ¿Habrá algo que lo sustituya pronto?

Paco X. Me dejaste callado. Así es tal como lo pintas, no existe en realidad ningún sexo débil ni fuerte. Sobre qué harán las farmacéuticas para con esta rama de productos, pues van a seguir su fórmula tradicional probablemente: pagar investigación + patentar sustancias + hacer la guerra contra los medicamentos genéricos y cobrar mucho dinero por eso a los clientes que pagamos. Sería maravilloso y quizá utópico que marcas como Pfizer o Lilly piensen un poquito más en sus clientes, sus necesidades y miedos. ¿No lo crees?

Anaí Y. Si justo a ese punto quería llegar. Siento que la industria farmacéutica, y corrígeme si estoy mal, está en una zona de confort impresionante, donde la voz del cliente ni le viene ni le va; quizás apenas en estos últimos años cuando se liberaron las patentes y los genéricos arrasaron con este movimiento, se sacudieron un poco, pero aún así los siento muy confiados. Creo que están muy enfocados a las gráficas, los análisis, la demografía, las tendencias de salud y les falta salir a la calle y preguntar a los clientes qué tan satisfechos están con sus productos, qué mejorarían, qué inventarían. No sé, ¿estaré medio perdida? A veces me pregunto cómo funciona la mercadotecnia en la industria farmacéutica, ¿qué estrategias utilizarán?

Paco X. Triste pero real. Se olvidan que sus clientes y quienes les compran son seres humanos. De carne y hueso, con enfermedades, miedos y necesidades todos los días.

Anaí Y. Jaja…. drama, drama, drama. Por eso nuestro concepto de la industria farmacéutica es aburrida, aunque sea muy impresionante en cuanto a avances y tecnología, eso sí, podemos rescatarlo. Pero a nosotros nos gusta el marketing y sus aliados, punto. Es más, creo que el Viagra puede ser mucho más de lo que hoy es: misma receta, diferentes facetas. Solo es cuestión de invertir un poquito más en mercadotecnia y ¡pum!, las ventas se irían por los cielos. ¿Difícil de creer? ¡No! Sólo un poco de imaginación y una buena publicidad. Deben de quitarle ese tabú que se ha creado a su alrededor, y pienso que la única forma de hacerlo es quizás burlarse de esto.