¿Siguen siendo las estrellas garantía de taquilla? El caso de Brad Pitt

La presencia de Brad Pitt con dos películas en cartelera (“Había una vez en… Hollywood” y “Ad Astra”) y una de ellas (“Ad Astra”) utilizándolo como un elemento clave para la promoción, trae a cuenta una discusión que ha estado sobre la mesa en los últimos años, ¿siguen siendo las estrellas garantía de taquilla? Y es que hace algunos años, contar en el reparto con una figura como Pitt parecía garantizar el éxito, pero fracasos en taquilla como “El llanero solitario”, “Trascender”, “Después de la Tierra” y “La Momia”, encabezadas por Johnny Depp (las dos primeras), Will Smith y Tom Cruise, respectivamente, lo han puesto en tela de juicio; los últimos dos, por ejemplo, fueron garantía de taquilla una década antes, cuando todo título en el que participaban superaba, al menos, los cien millones de dólares. De las diez películas más exitosas de 2019, las únicas dos que son protagonizadas por una figura central (“Avengers: Endagme” es de ensamble y fruto de la construcción de Marvel de un evento cinematográfico) son “John Wick 3: Parabellum” y “Rápidos y furiosos: Hobbs y Shaw” que cuentan con Keanu Reeves, Dawyne Johnson y Jason Statham, y ocupan los lugares ocho y nueve, respectivamente. La cuestión tampoco cambia cuando se habla del reconocimiento de la industria, de las películas ganadoras del Oscar en esta década, la única con una estrella ha sido “Argo” y de eso ya hace siete años.

El caso de Brad Pitt es bastante curioso. En lo que va de la década, ha tenido al menos una película en cartelera por año, pero en la mayoría de ella sus participaciones han sido en roles de reparto o incluso en cameos, como en “Deadpool 2” (2017). Su rol protagónico más reciente fue en “Aliados” de 2016, que, si bien no puede considerarse un fracaso, está lejos de ser un gran éxito (costó 85 millones de dólares e hizo 119). Antes de ello, en 2012 fue la figura central de “Mátalos suavemente” en 2012 cuyas pretensiones eran más artísticas que comerciales, aunque irónicamente le fue mejor (costó 15 millones y recaudó cerca de 40). En la última década, Pitt se ha dedicado más a producir que a actuar. “Ad Astra” es obra de Plan B Entertainment, su productora, la cual es responsable de proyectos tan relevantes como “Beautiful Boy” y las nominadas y ganadoras del Oscar, “Vice”, “Moonlight”, “La gran apuesta”, “Selma”, “El árbol de la vida” y “12 años esclavo”, por la cual, por cierto, Pitt obtuvo su Oscar.

“12 años esclavo” es un caso interesante para hablar del poder de una estrella como herramienta mercadológica. Pitt tiene una participación en un rol de reparto que apenas y aparece unos minutos. En realidad, la película recae sobre Chiwitel Ejofor, quien si bien ya era conocido en la industria estaba lejos de contar con un nombre del peso internacional del de Pitt. La película cuenta con otros actores también conocidos como Michael Fassbender, Sarah Paulson y Paul Giamatti, pero, de nuevo, ninguno como Pitt. Es por ello que, en Italia, el póster promocional que se lanzó mostraba únicamente a Pitt y lo anunciaba como la figura central. Ésta tuvo que cambiarse pues al final resultaba en un engaño para el público, pero da cuenta de un elemento clave: contar con un actor conocido atrae; la gente quiere verlo.

Nicole Kidman tiene muy claro lo anterior. En los últimos años, como parte de su estrategia para ayudar a otras mujeres en la industria del cine, la actriz se comprometió a trabajar al menos una vez por año con una directora. Es así como el año pasado, por ejemplo, colaboró con Karyn Kusama en “Destrucción”, y es que Kidman entiende que un proyecto tiene más oportunidad de ser producido si cuenta con una figura que es reconocida a nivel internacional. Es uno de los motivos por los cuales muchos actores aceptan colaborar en cintas independientes; el otro, claro, es la oportunidad que les brinda de abordar personajes muy distintos y, por ende, de desarrollarse histriónicamente, mostrar otro rango, versatilidad, etc. Al final, el cine es una industria donde la longevidad de una carrera se da por ese extraño equilibrio entre éxito comercial y éxito artístico.

Así como un actor resulta en una carta de presentación para una película, volviendo al caso de Pitt, quien hoy en día está más asociado con dramas y filmes serios (“La gran apuesta”, “Corazones de hierro”, “El juego de la fortuna” y “El árbol de la vida”, son otros de sus proyectos en esta década), los actores son frecuentemente asociados con un género, siendo éste otro de los elementos que más se utilizan para mercadear una película. Tan sólo échenle un ojo a los posters de comedias románticas, de horror o súper héroes y notarán que todos se parecen. Es así como se asocia a Jim Carrey con comedia, a Dwayne “La roca” Johnson con acción o bien a Sandra Bullock, Meg Ryan o Julia Roberts con comedias románticas. Es una ventaja y una desventaja a la vez, pues tanto asocia como encasilla, y es una discusión para otro artículo. El punto es, y ya habrá oportunidad de discutirlo aún más, que, así como el género, la presencia de una estrella en el reparto, sea como protagonista o no, es un factor que ayuda a vender la película, tanto para su producción como en salas. La cuestión está en que no asegura la taquilla pues ésta se sostiene del boca a boca y eso es lo que hace que una película esté más o menos tiempo en las salas. Digamos pues la estrella es la invitación a la fiesta, pero la permanencia ya depende de la experiencia o “el ambiente” que haya.

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