• Allied Market Research apunta que el mercado de los pagos móviles  valdría cuatro mil 574 millones de dólares para 2023

  • Otros actores preponderantes de la industria son Samsung, Orange, Amazon y Mahindra ComViva

  • De acuerdo con Small Business Trends, apenas del tres por ciento de los negocios en EEUU aceptan carteras digitales

Para varias industrias, la tendencia parece ser la creación de monopolios u oligopolios. Dentro del sector cine, Disney prácticamente domina Hollywood con sus franquicias y propiedades. En el mercado del retail, Amazon lentamente construye un imperio logístico, físico y digital para proporcionar cualquier producto a los consumidores. Facebook, por su parte, controla las principales redes sociales en el mundo. En pagos móviles y digitales, la situación es similar.

Según Mordor Intelligence, los pagos móviles son una industria con moderada competencia. A la vez, reconoce a varios jugadores de peso como Google, PayPal, Visa, American Express y Alipay que dominan una fracción considerable del mercado. A eso hay que agregarle la llegada de Apple, que amenaza con volverse un agente preponderante con su Card. O la presencia de marcas como MasterCard, cuya infraestructura reemplaza incluso proyectos como Libra.

Este entorno poco fragmentado permite a las compañías preponderantes construir el campo de juego para todo el mercado. Cierto, dentro de los pagos móviles aún no se han visto estas iniciativas claramente. Pero ciertos casos, como el de la publicidad digital (y las reglas globales propuestas por Google), sirven de ejemplo de precaución. Ante esta posibilidad, algunas empresas en el bloque europeo quieren ponerle un alto a estas marcas dominantes.

Marcas europeas de pagos móviles vs Apple, Google, Visa y MasterCard

De acuerdo con AP, siete marcas fintech lanzaron una alianza hace unas horas. Las empresas señalan que desean construir un sistema de pagos móviles que funcione fácilmente a través de las fronteras de sus respectivos países. Según la agencia, el movimiento es una iniciativa en contra de empresas como Apple, Google, Visa y MasterCard. En específico, para desarrollar estándares de transacciones con smartphone que no dependan de sus tecnologías.

Entre las compañías de pagos móviles aliadas se cuentan MobilePay, Banccontact, Payconiq y Bluecode, entre otras. Asimismo, se espera que otras empresas se unan al nuevo grupo en el transcurso de los próximos meses. Las marcas esperan crear una estructura que conecte a Bélgica, Alemania, Austria, Portugal, Suiza, Finlandia, Dinamarca, Noruega y Suecia. La organización apuntó que todavía no se han puesto en contacto con la Comisión Europea.

Una pelea por la independencia de los pagos móviles

No es poco común que varias empresas se unan para luchar contra los líderes del mercado. Microsoft y Adobe planeaban en marzo pasado unirse a través de LinkedIn para derrotar a Salesforce. Por su parte, ésta tecnológica firmó un acuerdo con Alibaba hace mes y medio para entrar de lleno en China y Estados Unidos (EEUU), respectivamente. A finales de mayo, Fiat Chrysler y Renault propusieron una asociación que, al final, no logró concretarse.

Dentro de los pagos móviles, una alianza entre pequeños agentes podría ser una gran arma para contrarrestar el peso de estos gigantes del mercado. Por separado, es lógico que tengan un conocimiento más profundo de sus respectivas audiencias locales comparado con las empresas de mayor tamaño. Sin embargo, sumar recursos les da el volumen de recursos para acercarse a la capacidad operativa de empresas como Google, Apple, Visa y MasterCard.

Además, establecer estándares de transacción independientes a la estructura de una sola compañía asegurará un estado más competitivo a largo plazo. De esta manera, ninguna marca podrá crear reglas que se ajusten a su modelo de negocio. El único problema que podría verse a largo plazo sería una especie distinta de oligopolio. Donde la alianza de pagos móviles se convierta, en su papel como organización, en una de las manos dominantes de la industria.

En este sentido, sería importante que las autoridades europeas vigilaran de cerca no solo la evolución de este nuevo organismo. También como reaccionan los agentes preponderantes. Solo así podrán desarrollar políticas para evitar una desestabilización de la industria.