Este viernes estaba programado para convertirse en un evento histórico tanto para la exploración espacial como para la equidad de género. Pero la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) tuvo que posponerlo. Mañana habría sido la primera vez que dos mujeres realizaran una caminata espacial sin compañía masculina.

Sin embargo, de acuerdo a un comunicado de la misma NASA, los planes tuvieron que ser modificados a última hora. En la Estación Espacial hacían falta trajes con el tamaño y las características adecuadas para ambas mujeres. Por ello, la agencia decidió sustituir a una de las astronautas por un especialista hombre. La noticia fue muy mal recibida por el público, que acusó en redes sociales a la dependencia por su falta de compromiso con la equidad de género. Incluso fue motivo de burla de algunos presentadores y cómicos estadounidenses.

Al mismo tiempo, la astronauta Anne McClain defendió la decisión de la NASA. La mujer, que fue reemplazada a última hora por uno de sus compañeros, aseguró en Twitter que fue ella quien tomó la determinación. Apuntó que, en este tipo de situaciones, la agencia debe priorizar la seguridad de la tripulación y el éxito de la misión. De cualquier forma, la Administración ha creado un caso de estudio que puede servir para tu marca.

Por qué tu compañía no debería seguir el ejemplo de la NASA

Hacer promesas y no cumplirlas, evidentemente, no es una decisión inteligente. Al anunciar un evento histórico en el progreso espacial, la NASA creó una expectativa entre su público. Y al cancelar sus planes al último momento, logró herir substancialmente la reputación de su marca. Los efectos de la maña publicidad, no importa si es causada por un error o un agente externo, pueden ir desde la pérdida de clientes hasta una caída en la moral del personal.

Pero más importantes aún son las pérdidas económicas. La NASA es una agencia federal con un presupuesto asignado y la caminata espacial de solo mujeres no iba a generarle ingresos. Ahora, imaginemos que en lugar de haber sido la administración, hubiera sido una empresa. Y, en lugar de un evento histórico, lo que se hubiera retrasado fuera la venta de un producto.

De acuerdo con IHS Markit, un retraso de 9 a 12 meses en el lanzamiento de un producto puede costar a una compañía hasta el 50 por ciento de sus ganancias esperadas. Asimismo, el valor que reciben los accionistas se reduce en 12 por ciento. Además, la compañía estima que estos incidentes pueden reducir en hasta un 35 por ciento el retorno de inversión. La NASA es afortunada de ser una agencia federal y que el retraso no le vaya a generar pérdidas.

Estas consecuencias negativas pueden desatarse de retrasos en cualquier punto en la vida de un producto. Es decir, una marca se expone a perder mercado no importa si los problemas surgen durante el diseño, el prototipaje, la manufactura o el lanzamiento. Es importante que las compañías aprendan a prever errores y posibles inconvenientes en sus innovaciones. Y, al contrario de la NASA, deben aprender a realizar la menor cantidad de cambios a última hora.