Shell entra al negocio del transporte de pasajeros (¿un Uber para Uber?)

Una subsidiaria de Shell pidió una licencia para operar una red de taxis privados en Londres. El negocio del petróleo se termina y las empresas exploran oportunidades.

La mayoría de las proyecciones dicen que los autos a gasolina podrían dejar de circular para 2050, al menos en los mercados más importantes. Así lo estiman las propias fabricantes de carros, muchas de las cuales ya tienen metas de reemplazo por motorizaciones eléctricas.

Lo mismo sucede con las grandes petroleras, ya que los medios de transporte representan la mayor parte de sus ganancias.

Shell, por ejemplo, que en octubre dio a conocer un acuerdo para comprar NewMotion, una de las mayores redes de recarga de vehículos eléctricos de Europa, ahora planea otro paso más: entrar en el negocio del transporte de pasajeros.

Así es, la subsidiaria de Shell en Londres solicitó una licencia para operar una red de taxis privados en esa ciudad. La app de Shell, que lleva por nombre FarePilot y comunica a los conductores en qué lugar hay alta demanda de taxis, presentó la solicitud ante la Autoridad de Transporte londinense. Si fuera aceptada, el servicio podría expandirse, publicó el Financial Times.

Mientras FarePilot ya comenzó a tener entrevistas con potenciales conductores, se afirma que la idea de Shell no sería competir con Uber (clientes particulares), sino complementarse a partir de brindar servicios business-to business.

Shell es propietaria de casi el 75% de FarePilot. El 25% restante es del Boston Consulting Group.

Muchos proyectos

En paralelo, Shell participa en distintos proyectos para captar y almacenar CO2 de manera segura para mitigar el impacto del uso de hidrocarburos. Además, tiene acciones en empresas que generan energía eólica en nueve proyectos en América del Norte y Europa.

Los combustibles fósiles son cada vez más parte del pasado y Shell tiene esto muy en claro. El objetivo de la compañía es que para el 2025, el 20% de sus márgenes de ganancias derivados de la venta de combustibles en sus locales minoristas provengan de vehículos que no utilicen diésel o gasolina. Así lo dijo en 2017 John Abbott, máximo responsable de su operación de refinación y distribución.

Hasta con café

En el mismo Londres, Shell está apoyando la generación de combustible con café reciclado. En alianza con Bio-Bean, la marca explora en la posibilidad de que los desechos de café puedan usarse a través de su incorporación como aceite al biocombustible B20. Sinead Lynch, Country Chair de Shell UK, dijo: “Cuando se trata de energía limpia, siempre estamos buscando la siguiente solución ingeniosa. Una buena idea puede venir de cualquier lugar, pero con la escala y el compromiso de Shell, podemos ayudar a lograr un verdadero progreso. Lo de Bio-Bean es una solución energética innovadora que puede ayudar a impulsar los autobuses”.


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