¿Seremos pendejos o conscientes?

Al reflexionar sobre la peste que afectó a Europa en siglo XIV, el filósofo francés Albert Camus concluyó que lo horrible de las pandemias no sólo es que matan los cuerpos, sino que desnudan las almas y el espectáculo suele ser horroroso.

La frase cobra sentido en pleno siglo XXI. Quizás ya no haya oscurantismo, quizás los avances científicos nos hagan encontrar una vacuna muy pronto, pero la condición humana no cambia.

En esta semana, pudimos ver dos acciones verdaderamente contrastantes en nuestra comunidad empresarial. Por un lado, Ricardo Salinas Pliego, de Grupo Salinas, continuó con su discurso anti-confinamiento al decir lo siguiente en sus redes sociales, sin el mayor tapujo: “Seguirán encerrados hasta que se desapendejen y decidan salir a vivir?”. Recordemos que el señor se ha negado a cerrar sus negocios pese a las advertencias sanitarias del gobierno y de la misma Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por otro lado, y afortunadamente, seguimos siendo testigos de acciones sociales que dejan muy en alto la calidad moral y ética de muchos mexicanos. Ahora fue la cadena de tiendas MINISO la que se solidarizó con los sectores vulnerables ante el COVID-19. Su iniciativa #SabemosQueNosNecesitamos —que fue tendencia ayer en Twitter— incluye la donación de productos a todas aquellas personas que están en diferentes líneas de batalla contra el coronavirus, desde el personal médico y el personal de limpieza, hasta los adultos mayores que viven en asilos o las mujeres que se han refugiado en centros de apoyo debido a la violencia de género.

Son dos caras de la moneda de este país tan polarizado en el que vivimos. Mientras unos ven la forma de apoyar, otros sencillamente se encierran en su propio mundo. Estos tuits son el ejemplo de un empresario que no reconoce el significado de la palabra “solidaridad”. Y lamentablemente también son la muestra de que en esta guerra contra el virus no todos remamos para el mismo lado.

En columnas pasadas ya hemos abordado el problema que representa la polarización social en México. Es sorprendente que, incluso entre los círculos empresariales, haya contrastes tan profundos.

Como era de esperarse, las redes sociales fungieron nuevamente como tribunal de la opinión pública. El dueño de TV Azteca y Elektra fue linchado otra vez por sus posturas que han sido señaladas en más de una ocasión como irresponsables. En el caso de MINISO, el hashtag #SabemosQueNosNecesitamos tuvo una recepción positiva durante la tarde de ayer. Y así ha sucedido con prácticamente todas las marcas que deciden sumarse a ayudar a los sectores vulnerables, como Bacardí, que fabricó gel antibacterial, o Volaris, que destinó parte de su flota aérea para transportar material médico.

Ahora que ya vemos de qué pie cojean nuestros empresarios, queda hacernos la pregunta: ¿De qué lado queremos estar? ¿De los pendejos o de los conscientes?

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