RSC, un factor diferenciador que pronto será obligatorio

La sociedad ejerce hoy día una intensa presión sobre los empresarios, tanto de forma puntual (a través de movilizaciones) como en lo que respecta al consumo (hay que citar aquí la nueva normatividad para el etiquetado de productos alimenticios). En el entorno intensamente mediatizado en el que vivimos, donde las redes sociales cada vez tienen una influencia más importante, es imposible que los consumidores no conozcan las prácticas de las empresas… y actúen en consecuencia.

La Responsabilidad Social Corporativa está hoy en boca de prácticamente todos los empresarios. El cambio de paradigma de los últimos tiempos hace imprescindible un cambio intrínseco en la política de las empresas, en busca de un modelo más sostenible y socialmente responsable que además suponga un beneficio para el empresario. Ello significa que aplicar medidas de responsabilidad social corporativa en las empresas no sólo es necesario para el conjunto de la sociedad, sino que supone importantes ventajas y beneficios para los propios negocios. Hoy por hoy la RSE es optativa. Las empresas solidarias y conscientes de su compromiso con la sociedad son las que implantan una política de responsabilidad social, pero ello va a cambiar.

Según se afirma en Leialta, instancia de asesoramiento empresarial en Internet, “las leyes actuales están empezando a meterse de lleno en la responsabilidad social corporativa de las empresas”. Esta es una tendencia irreversible, que se acentuará en la medida en que la población haga conciencia sobre la importancia del comportamiento ético, el cuidado del medio ambiente y el impacto que representa la llegada de las empresas a las comunidades.

La Responsabilidad Social Corporativa llegó para quedarse. Además de empezar a ser una obligación para determinadas empresas (obligación que se irá extendiendo al resto), se está convirtiendo en un factor altamente diferenciador a pasos agigantados. Si hasta hace unos años lo importante era “no hacerlo mal para que no me castiguen”, hoy la clave para el empresario que quiera desmarcarse y avanzar es “hacerlo mejor, aunque no esté obligado”.

Aunque hoy día muchas empresas no están obligadas a implantar medidas de RSC, las que sí lo hacen ven mejorar considerablemente muchos aspectos del negocio. Por ejemplo, a nivel interno mejoran las relaciones con los sindicatos, disminuyendo los conflictos.

El personal gana en “salario social”. Los colaboradores se sienten orgullosos de la empresa con la que trabajan, con la consiguiente mejora de la productividad y del ambiente laboral.

La rotación se minimiza e incluso desaparece. La plantilla quiere quedarse en la empresa. La capacitación impartida repercute en el propio negocio: la inversión se queda.

Las empresas e instituciones deben cumplir con las medidas que exige la ley con respecto a la RSC. Por lo pronto ello constituye una ventaja comparativa en relación con la competencia, un factor de diferenciación. El cumplimiento de su RSE aporta a las empresas e instituciones beneficios tangibles. Cuando una empresa implanta un buen plan de responsabilidad social corporativa, el retorno de la inversión empieza a mostrarse en tres factores básicos, dice la consultora:

En empresas grandes, en que los planes de RSC son obligatorios, el riesgo de incumplimiento (con las consiguientes sanciones) se elimina. Y de cara a futuras leyes que incluyan a empresas cada vez más pequeñas en esta obligatoriedad, dicho riesgo queda descartado a futuro.

Cuando una empresa va más allá en el cumplimiento, destaca por encima de sus competidores (el deseado factor de diferenciación).

Si el negocio es distinto y se desmarca en positivo, empezará a ser muy valorado de cara a licitaciones públicas. En este sentido, sobre todo es importante tener muy en cuenta los aspectos social y medioambiental, elementos torales de la Responsabilidad Social Corporativa.

Y no solo eso. Los beneficios reales se pueden evaluar y contabilizar. Es cierto que en los consejos de administración todavía existe reticencia a aceptar lo que en el pasado se consideraba gasto y ahora se toma como una inversión.

Medir la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) no es fácil: hay que definir unos objetivos y recopilar información extrafinanciera. Al tratarse de un valor intangible de la empresa, los resultados deben cuantificarse desde una perspectiva nueva, transversal, en la que se impliquen diferentes cuadros de mando. Hay que incluir la responsabilidad social corporativa en el ADN de las empresas e instituciones.

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¿Qué se piensa de la RSC en los consejos de administración?

Plan estratégico de Responsabilidad Social Corporativa.

Memoria de Sostenibilidad (no es posible tenerla si antes no se realiza el plan estratégico).

Si en ese momento la empresa todavía no ha implantado un buen plan de RSC, no podrá presentar dicha documentación. El proceso es largo y complejo, por lo que le será imposible cumplir los plazos y quedará fuera del concurso público. La consecuencia es clara: pérdida de oportunidades de negocio. En este caso, el retorno de implantar una buena estrategia de responsabilidad social corporativa en la empresa es evidente y tiene un impacto evaluable sobre el volumen de facturación.

La repercusión interna: empresas que funcionan como un reloj

Cómo invertir (bien) en responsabilidad social corporativa

Si estás leyendo este artículo, seguro que estás interesado en incluir la responsabilidad social corporativa en el ADN de tu empresa. Pero es posible (e incluso probable) que no sepas por dónde empezar. Nuestro primer consejo: cuanto antes empieces, mejor. Y un segundo consejo, tan importante como el primero: confía en un servicio externo y profesional para implantar las medidas. Esa debería ser tu primera inversión. Una consultoría empresarial con un departamento de consultoría social especializada en Responsabilidad Social Corporativa tomará las riendas del tema desde el primer momento, examinando las características y los valores de la empresa para ver cuál es la mejor forma de implantar las medidas.

A partir de un calendario que establezca reuniones, visitas y análisis de ejercicios y documentación, el servicio especializado en consultoría social de Leialta diseña un plan estratégico de RSC (que incluya un Plan de Igualdad), y realiza una memoria de sostenibilidad que muestre la implicación de la empresa.

El calendario contempla las siguientes fases:

  • Implantación del Plan Estratégico de Responsabilidad Social Corporativa. El plan se puede realizar a corto, medio o largo plazo.
  • Evaluación de las medidas y su impacto en la empresa/negocio.
  • Medición continua de la evolución del Plan y su adaptación a nuevas situaciones o características.

Los beneficios de la RSC para las empresas abarcan muchas más ventajas que las relacionadas con evitar sanciones o mostrar una buena imagen. Desde conseguir una empresa bien cohesionada, en la que desde los directivos hasta el último empleado trabajen por el bien común, hasta optar a concursos públicos que miran con lupa lo que las empresas hacen, en qué invierten y cómo se comprometen.

Si quieres que tu empresa avance y sientes que tu negocio debe estar comprometido con la sociedad y el entorno, no lo dudes: la Responsabilidad Social Corporativa debe ser una de las bases fundamentales de su estructura. ¿Tienes alguna duda sobre el tema, o deseas darnos tu opinión? Déjanos un comentario y responderemos a tus preguntas.

Es importante que el empresario inteligente adopte un buen plan de responsabilidad social corporativa con la intención de mejorar las condiciones laborales de la empresa, y para generar una repercusión en el medioambiente y la sociedad. Es decir: no hay que hacerlo solo porque la ley nos obligue o por “tener un papel”, sino con la idea de incidir positivamente en el entorno. Solo así obtendremos un retorno importante y evaluable.

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Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC, Es socio fundador y Vicepresidente Ejecutivo en AB Estudio de Comunicación y profesor del Máster en Comunicación Digital que imparten el CADEC y la Universidad de Cantabria. Distinguido como Maestro Emérito. Es autor y coautor de libros sobre relaciones públicas. Fue electo “El Publirrelacionista del Año 2013”, reconocimiento al que convoca la Asociación Mexicana de Profesionales de Relaciones Públicas (PRO-RP)