Risa y llanto, detrás de la controversia de “Joker”

“Joker” o “Guasón” se ha convertido en tema de controversia durante los últimos días. Por un lado, está su recepción en el Festival de Venecia donde fue ovacionada por 8 minutos con aplausos y obtuvo tres premios, incluyendo el León de Oro a Mejor Película, ocasionando que sea inevitable mencionarla como una de las contendientes para la temporada de premios y, en especial, para el Oscar. Por otro lado, está el temor desatado en EE.UU. de que pueda detonar violencia, como su asume causó en su momento “El caballero de la noche asciende”; las medidas precautorias incluyen operativos policiacos y la prohibición de acudir disfrazado a ver la proyección. ¿Cómo es que las reacciones en torno a la película se han polarizado de esta manera?

La semana pasada en “La clave detrás del relanzamiento de ‘Joker’” discutía sobre el acercamiento al personaje, sobre cómo un giro al contenido había resultado en la principal estrategia para refrescar al archienemigo de Batman y presentarlo bajo una nueva óptica. Ésa nueva óptica es precisamente la fuente de toda la controversia y, es curioso, pues en ese sentido el filme se acerca a las opiniones opuestas que también en su momento despertó “Roma”.

Antes de aceptar “Joker”, Joaquín Phoenix rechazó dos personajes basados en cómics: Bruce Banner / Hulk en el Universo Marvel, sustituyendo a Edward Norton (el papel terminó en manos de Mark Ruffalo) y Stephen Strange / Dr. Strange. Sus motivos fueron dos: su negativa a firmar un contrato por varias películas y su interés por abordar personajes complejos. Su respuesta positiva a “Guasón” obedece a que, en sus palabras, no se trata de un personaje atormentado, sino uno “interesado en la luz”. Eso fue lo que le llamo la atención, la búsqueda de Arthur (el hombre detrás del Guasón), por un mundo mejor. “No fue sólo lo tormentoso, fue la alegría, su lucha por encontrar la luz y sentirse conectado. Por tener calor y amor.” Y ésa es la clave de todo.

En “Joker” aparece una escena de “Tiempos modernos” de Charlie Chaplin. En ella el inolvidable Charlot está al límite, en la posibilidad de caer por andar en patines. Es una metáfora del estado mental de Arthur. “Joker” introduce al villano de Batman antes de lo sea. Es simplemente un hombre más que lucha por sobrevivir. Tiene varios trabajos, un pasado complicado y muchos deseos de ser alguien. Sí, genéticamente está también un tanto predestinado, como sugieren los medicamentos, las idas obligadas al psiquiatra y una madre desconectada de la realidad, pero es un hombre que trata… y trata… y trata… y trata, como Charlote. Si en su momento Chaplin fue criticado y cuestionado por sus señalamientos al industrialismo, al capitalismo, en “Tiempos modernos” y eso que el personaje afronta su destino con una sonrisa, es de esperarse que la mueca, las acciones y el fanatismo que despiertan en la trama “Guasón” ocasionen tanta controversia.

Como obra artística, “Guasón” es un thriller psicológico con una fuerte dosis de drama y algunos toques de comedia, comedia negra. Es un filme de origen, de la conformación de un “héroe” en el sentido más amplio del término, es decir, del protagonista. La cuestión está en que sí termina siendo un héroe para algunos y, en ese sentido, se convierte en una obra que cuestiona, que refleja aspectos sociales de gran relevancia en el contexto actual. ¿Hay salidas para los marginados? ¿Es posible moverse socialmente? ¿Qué tan abiertos, qué tan sensibles, somos a lo distinto? ¿Quiénes son nuestros ídolos? ¿Por qué se convierten en ídolos? ¿Qué dicen de la sociedad sus ídolos?

Como entretenimiento, todo lo anterior puede interpretarse como un llamado a manifestarse en contra del sistema, como una justificación o un detonante para explotar, para perder la razón y atacar a otros. Es lo que ha despertado el temor en EE.UU., aunque no existen estudios que avalen que cualquier producto mediático es responsable de dicho tipo de acciones. Sí, puede ser el detonante, pero, no la raíz. Es más, otras teorías sugieren que un filme de esta naturaleza es un vehículo de catarsis que bien podría liberar la inconformidad de algunos.

Como la emblemática tarjeta de baraja que es tan distintiva del personaje o cómo las dos caras de un payaso, con o sin maquillaje, la controversia sobre “Guasón” está en qué tanto se quiere ver lo que revela, e incluso, qué tanto se quiere hacer algo al respecto. Sí, es depresiva, es dolorosa, pero también es reflexiva y el que un filme así haya despertado tanto interés da muestras de una necesidad de dialogar que le pasa a Arthur, qué le pasa a la sociedad. Hay tanto dolor como risa en esas carcajadas que resuenan inesperadamente…