De acuerdo con estimaciones de Statista, durante 2018 los servicios de traslados obtendrán ingresos globales por 59 mil 678 millones de dólares. Este sector es dominado por empresa como Uber, Cabify, Lyft, entre otros.

La penetración de estas plataformas varía de manera interesante si la tendencia se estudia por mercados; sin embargo, ya sea por los años que tiene en el mercado o bien por ser una de las pioneras en la materia, Uber ha logrado posicionarse como referente en gran parte del mundo.

Cifras entregadas por Dalia Research correspondientes a 2017, indicaban que México (46 por ciento) se ubicaba en la segunda posición entre los países en el que el mayor porcentaje de la población eran usuarios de este tipo de servicios de movilidad, sólo por debajo de China,  (51 por ciento) y por encima de Rusia (38 por ciento), España (35 por ciento) y Brasil (33 por ciento).

Con estas proyecciones de contexto, tenemos que Uber concentra el 87 por ciento del market share de apps de servicio de traslados en México, mercado en el que dicho servicio tiene más de 7 millones de usuarios y más de 250 mil socios, de acuerdo con Forbes.

Mantener esta posición ha traído tanto grandes satisfacciones como graves complicaciones y desafíos para la marca, en donde uno de los más cuestionados es la seguridad así como las garantías que otorga tanto a los usuarios como a los conductores.

En el caso del mercado mexicano, este mal parece ir de mal a peor y luego de que la empresa se viera involucrada con diversos casos de robo y otras violaciones a la integridad de sus usuarios, ahora la firma esta en medio del nacimiento de un mercado de renta de cuentas o perfiles que, gestado en redes sociales, facilita el robo de identidad así como la ejecución de diversos delitos.

Tal y como lo reportan algunos medios mexicanos como Excélsior,  hasta por 400 pesos semanales los socios rentan su cuenta de Uber para que otros choferes puedan trabajar, aun sin ser los titulares en Uber. El trato se realiza a través de grupos de Facebook y Twitter.

La práctica es similar a la renta de placas de taxi la cual esta prohibida por la Ley de Movilidad en la Ciudad de México.

Fuente: Excélsior

El fenómeno platea escenarios ideales para que el robo de cuentas, fraudes y acciones ilícitas se den con mayor frecuencia.

A principios de esta semana, Uber anunció nuevas acciones que buscan mejorar la seguridad de sus suspiros como de sus conductores, entre las que se encuentra la verificación de las personas que se registran a la aplicación. No obstante, no se dieron más detalles sobre la manera en la que esta medida actuará.

El caso hace evidente los vacíos que existen en el fruncimiento de la plataforma, mismos que no se limitan al servicio final que recibe el usuario, el cual de ninguna manera se podrá garantizar si los primeros filtros no se verifican d ella manera correcta.


Actualización

Ante la situación, Uber México ha fijado postura indicando lo siguiente:

“Estamos constantemente en la búsqueda de malas prácticas o conductas fraudulentas por parte de los usuarios y socios-conductores que traten de hacer trampa en nuestros sistemas. Con fundamento en lo establecido en los Términos y Condiciones acordados, quedará desactivada la cuenta del socio que se encuentre asociada con actividades fraudulentas, que pueden incluir: la creación de usuarios ficticios o cuentas de conductor falsas con fines fraudulentos e intencionalmente aceptar o completar viajes fraudulentos o falsificados. Para asegurar la protección de la identidad de los socios conductores desde hace semanas hemos implementado una verificación de identidad en tiempo real que de manera aleatoria le pedirá a socios conductores tomarse una ‘selfie’ y así validar la imagen con el registro que se tiene en la base de datos de Uber. Recordamos que es de suma importancia que tanto socios conductores y usuarios, verifiquen la información de las personas dentro del vehículo antes de iniciar un viaje”.

SUSCRÍBETE AL CONTENIDO PREMIUM POR TAN SÓLO $299