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¿Quién juzga cuando Buddha saluda a Hitler? Libertad de expresión en la red…

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¿Cuántos videos no son misóginos, islamófobos, homófonos, transfóbicos, xenófobos y todas las gamas infinitas de “…fobias” y se mueven por la red como pez en el agua?
yo digital

¿Se imaginan a miles de millones de personas diciendo lo que quieran, como quieran, cuando quieran desde cualquier lugar? Sí, así como suena, una avalancha de discursos sin contención. Eso es Internet. Maravilloso. Una verdadera oda a la libertad de expresión. Seguro era parte de la imaginación de la gente hace menos de un siglo. Ya es.

No deja de ser perfectamente increíble para mi. Asombroso. Aunque como diría Mafalda, “¿y ahora qué hacemos con toda esa libertad de expresión?”. Esa es la pregunta y esa es la reflexión que me suscita la noticia del perro Pug, Buddha, entrenado para hacer el saludo Nazi, que además ve videos del Führer, cuyo dueño va a ser juzgado en Escocia por su ocurrencia.

Que fue una broma, que fue para demostrar a su novia (mamá del Pug), que su hijo peludo no es tan bueno como ella pensaba, que no fue nada. Mientras tanto, no pararon las quejas para denunciarlo, las cuales llevaron a su arresto bajo el cargo –establecido en la Ley de Comunicaciones- de “antisemita y racista”. Él, por supuesto, va a apelar con la bandera de la libertad de expresión en la mano.

Un asunto delicado, sin duda. ¿Cuántos videos no son misóginos, islamófobos, homófonos, transfóbicos, xenófobos y todas las gamas infinitas de “…fobias” y se mueven por la red como pez en el agua? ¿Existía un juez posible para determinar lo que se debe o no postear en el mar de la red, en orden de lo que ofenda o no a los otros? ¿Merece cárcel una iniciativa como entrenar a un perro para que haga el saludo nazi? ¿No puede ser más bien que dicho perro se está burlando de Hitler? ¿O que se esté dando a entender que Hitler no era más que un perro?

Todo es relativo y existen interpretaciones como mentes humanas. Lo que ofenda a uno hace reír a otros, destruye a unos más y enorgullece a alguien. Más que convertir este tipo de cosas en delitos, está bien hacer llamados de atención para advertir que son contenidos que pueden herir suceptibilidades, como bien lo hicieron: “La comunidad de YouTube ha identificado este contenido como ofensivo o inadecuado para algunos públicos”.

El cuento es que puede resultar delicado cuando este tipo de cosas se empiezan a criminalizar. Los parámetros de lo moral, ético, inclusivo, tolerante y diverso pueden pisar hilos muy delgados… Ahí les dejo la reflexión, que por demás, no está demás para nosotros como sobrevivientes del maremoto digital…

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