Queja de los consumidores apura la ley de publicidad en móviles

Santiago, Chile.- 22 millones de teléfonos móviles son los que se han contabilizado en nuestro país, es decir más de uno por persona y con ellos, se registra un mercado creciente para la publicidad y el marketing. El problema, es que la falta de regulación hace que se cometan excesos al tratar de promocionar productos y servicios.

Ahora que un nuevo proveedor de servicios móviles – GTD- se instala en el campo de batalla de la telefonía, luego de varios meses en que se aprobara la ley de portabilidad numérica, la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (CONADECUS), se ha propuesto presionar para la presentación de varios proyectos de ley que regulen publicidad y promociones a través de los aparatos telefónicos.

En teoría, dos leyes – sobre el derecho a la privacidad y los derechos del consumidor- son las que rigen en casos que una institución comparte información obtenida a través de promociones o concursos dirigidos a sus clientes, con otras empresas de marketing o por el cobro de mensajes  o servicios no solicitados que, además, generan molestia al usuario. Pero aún falta detallar una ley que impida, por ejemplo, la oferta indiscriminada de servicios. Y si bien, como señala uno de los proveedores de telefonía celular más importantes del país, se hace con el objeto de mantener informados a los clientes de los productos y promociones, no siempre aclaran que los usuarios podrían optar por no recibir esas llamadas. Por lo demás, las empresas subcontratan compañías de tele-marketing, donde las y los telefonistas reciben una lista de clientes con cierto perfil a quienes llamar incluso los fines de semana.

Hasta el párrafo anterior, se podría decir que todo está claro. Sin embargo, cada vez surgen más clientes molestos y múltiples quejas contra los servicios, porque sus datos son compartidos con otras empresas que luego los llaman o les envían textos que, por sólo abrirse, son cobrados en su cuenta mensual. Las compañías telefónicas, niegan toda posibilidad de venta de datos. ¿Cómo entonces un niño de doce o trece años recibe una llamada del banco de su madre para que le avise que puede pedir un crédito  con tales o cuales condiciones? De alguna forma, alguien está destruyendo el sistema. La publicidad jamás aceptará el Spam o el acoso, porque no es su fin. Tal vez una ley más completa, logre regular el desatino de algunos.

 

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