El entorno laboral sufrió uno de los cambios más radicales en las últimas décadas y esta evolución no terminará una vez de regreso a las oficinas, de hecho será justo en ese momento cuando los mayores cambios se hagan evidentes.

Uno de las primeras modificaciones dentro de las dinámicas laborales fue la obligada y rápida adopción de modelos home office, mismos que pusieron sobre la mesa una realidad distinta en el marco de las relaciones laborales.

Home office y la nueva realidad

EL trabajo a distancia se convirtió en la norma ante las medidas de aislamiento. No obstante, muchas empresas no estaban preparadas para afrontar el nuevo escenario obligado.

Basta con reconocer que de acuerdo con Statista hasta el año pasado, en México apenas un 39 por ciento de empleados trabajaba de forma remota o haciendo home office.

Sobre la misma línea se mueven los datos entregados por un estudio firmado por Villavicencio Ayub reveló que solo 2 de cada 10 empresas han adoptado esta modalidad.

Colaboradores y empresas se vieron expuestos a distintos desafíos. Según Money Crashers muchas personas tienen problemas gestionando sus horarios de trabajo. A la vez, The Muse cree que también la comunicación con el equipo parece insuficiente, si no es que ausente.

Lo cierto es que, ante el inminente regreso de las actividades, cubrir estas áreas de oportunidad se volverá una prioridad que se sumará a otras tantas que vendrán con el regreso de los empleados a la oficina.

Sobrevivir a la era pospandemia

Y es que el día a día en los lugares de trabajo no podrá ser el mismo. Las normas emitidas por las diferentes autoridades de salud y de gobierno así como el estado de ánimo de los colaboradores cambiará por completo el entorno laboral.

Retomar los niveles de productividad así como garantizar la seguridad de los colaboradores serán aspectos decisivos que modificarán el diseño, la logística y la operación dentro de la oficina de cualquier empresa.

En este sentido, vale la pena reconocer algunos aspectos que bien pueden ser leídos como pistas para que las empresas y sus lugares de trabajo sobrevivan a la era pospandemia:

Menos gente en la oficina 

Una de las medidas tomada por diferentes empresas en países que ya han salido de la pandemia, es reducir hasta en un 50 por ciento la cantidad de personas que se mantienen en la oficina, con el fin de reducir contagios.

Adicional, la normalización del trabajo remoto dará a las empresas un margen para recuperarse en términos económicos. Recordemos que el trabajo desde casa reduce gastos tanto para empleados como para empleadores.

Volver a los básicos 

Si bien desde hace algunos el concepto de oficina abierta ganó relevancia, ahora esto parece ser un grave problema ante las exigencias de distanciamiento y aislamiento que se mantendrán en la era pospandemia.

Los cubículos regresarán -cuando menos de manera provisional- para salvaguardar la sana distancia, al tiempo que los espacios comunes se tendrán que ver limitados tanto en cantidad de personas que los tiempos de uso como en su capacidad.

Horarios flexibles y para todos

La petición de muchos empleados por horarios flexibles y menos días de trabajo presenciales en la oficina será norma para las oficinas del futuro inmediato.

Una medida que se está implementando en muchas partes del mundo tiene que ver con modificar turnos y ajustar horarios de entrada y de salida para evitar que los empleados se expongan a aglomeraciones en el transporte público.

Adicional, muchas empresas han notado por un sistema de turnos o guardias, en donde los empleados se dividen en grupos para trabajar, por ejemplo, 4 días por 10 de confinamiento.

Es importante mencionar que esta flexibilidad en el horario habitual de trabajo, jugará a la inversa en momentos como la hora de la comida, por ejemplo.

En oficinas en donde se tiene un espacio de comedor los horarios para hacer uso de estos espacios se volverá más estricto.

Controles médicos 

Además de monitorear la asistencia del personal así como sus días de vacaciones, los departamentos de recursos humanos verán una nueva tarea en sus pizarrones de actividades, el cual tendrá que ver con monitorear la salud de sus empleados.

Espacios de control de temperatura al iniciar el día, por ejemplo, o el seguimiento a empleados con posibles síntomas, será necesario para evitar un brote al interior del plantel laboral que lleve a un nuevo cierre, cuando menos, temporal.

Nuevos insumos

En esta misma linea, adicional a los gastos ya contemplados por servicios e insumos antes de la pandemia, las oficinas deberán añadir a su lista diversos productos y servicios de sanitización y cuidado personal para garantizar la seguridad de sus empleados cuando menos al interior de la oficina.

De esta manera, la compra de gel antibacterial y cubrebocas así como la contratación de servicios de desinfección se volverán en gastos fijos para cualquier oficina cuando menos, por un tiempo.

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