La máxima productividad es algo a lo que aspira todo trabajador y algo que todo buen líder ansía para su organización, así que son muchas las técnicas que puedes llevar a cabo para lograrlo. A continuación te vamos a hablar del Time Blocking, una técnica que puedes empezar a utilizarla y con la que lograrás grandes resultados.

El Time Blocking es muy similar al horario que teníamos en el colegio y consiste en realizar una planificación bien detallada de las 40 horas de trabajo semanales y que te permitirá incrementar tu productividad en un 150%. Con esta técnica te acostumbrarás a planificarlo todo, algo que hará que cambiará tu relación con el tiempo y te hace más consciente de en qué lo inviertes.

Para hacer Time Blocking deberás dedicar un tiempo a la semana para planificar. Aunque es el caso más obvio, también es el que más cuesta dar. Es por eso por lo que necesitas parar un momento y organizarte.

Durante el Time Blocking deberás reservar bloques de tiempo ya no solo para las tareas de trabajo sino también para otras áreas de tu vida que sean importantes. Así que bloquea el tiempo que quieres dedicar a estar con tu familia, hacer ejercicio o dormir ya que sino bloqueas ese tiempo, es muy fácil que las cosas se alarguen más allá de lo que quieras.

A la hora de realizar tu planificación en bloques de tiempo, debes tener en cuenta cómo cambia tu energía a lo largo del día. En las primeras horas de la mañana es cuando tenemos más claridad y estamos más enfocados, es por eso por lo que deberías planificar las tareas más difíciles e importantes en ese momento.

Por último, en el Time Blocking es importante que dejes tiempo para los imprevistos y seas flexible. Y es que muchas personas no le dan una oportunidad a esta técnica porque no lo ven como algo rígido y estático y se agobian pero, en realidad, no es así.

Debes ser realista y saber que durante el día van a surgir imprevistos y tardarás más de lo que habías pensado en acabar una tarea. Por ello, es importante que dejes bloques de tiempo en blanco, que es una buena práctica para no frustrarte viendo que cada día no consigues cumplir tu planificación. Así que si, por ejemplo, te atascas en una tarea y tardas más de la cuenta, puedes utilizar ese bloque en blanco para recuperar.