Un 39.3 por ciento de los usuarios encuestados no ve con buenos ojos la publicidad personalizada.

El gran reto de la publicidad personalizada es ofrecer productos relevantes y transmitir confianza en lo que se está ofreciendo.

Los usuarios deben ser conscientes de que cuando ingresan a una red social están entregando una parte de sus datos a las marcas.

La publicidad personalizada es una de las maneras más efectivas y recurrentes con que una marca se acerca a sus potenciales consumidores, ya que dependiendo de los hábitos de búsqueda en internet y el tipo de de compras que hacen en línea, serán los servicios y productos que oferten al público cuando éste navega en la red.

La ‘Primera encuesta 2020. Usuarios de servicios de telecomunicaciones’, elaborada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), reveló que son varios los mexicanos que sienten cierta desconfianza ante esta publicidad, pues pareciera que conoce a la perfección los gustos y hábitos de los cibernautas.

Las cifras

El IFT reveló que un 77.8 por ciento de los usuarios de telefonía móvil percibe que la publicidad es acorde a sus búsquedas y preferencias. De ellos, 41.8 por ciento casi nunca da clic en los anuncios, y el 33.4 por ciento restante definitivamente nunca lo hace.
Respecto a los usuarios que navegan en computadora fija, 66.4 por ciento de ellos se fija en la publicidad, pero 34.2 por ciento casi nunca accede a ella, y el 41.6 por ciento restante asegura nunca hacerlo.

En línea generales, un 39.3 por ciento de los usuarios encuestados no ve con buenos ojos la publicidad personalizada, quizás por sentirse vigilados en sus hábitos de navegación.

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Un gran reto por delante

El gran reto de las marcas que ofrecen este tipo de publicidad es hacer llegar productos y servicios realmente relevantes y útiles a su audiencia. En el momento en que esto sea una constante, la aceptación y la confianza del público a esta clase de anuncios será mayor.

Sin embargo, hay que recordar que recientemente se dio a conocer que durante esta pandemia, los consumidores en México elevaron su hábito de comprar en línea, gastando en promedio unos 2 mil 500 pesos de manera semanal o quincenal, lo que también es un indicativo de que el hábito de adquirir productos en línea puede ir al alza si se sabe aprovechar el contexto.

¿Pero cómo las marcas espían para conocer los hábitos en internet?

Existen plataformas que se dedican a comparar perfiles de comportamiento de los internautas con el objetivo de que las empresas (una vez que tienen esos datos en su poder) dirijan su publicidad a una audiencia específica en un área geográfica determinada. No es magia, son solo rastreos que las empresas hacen siguiendo todo lo que dejas a tu paso a través de internet.

Recuerda que internet prácticamente sigue todo lo que haces: las páginas que visitas, el tiempo que pasas en una red social, el número de contactos que posees, los grupos de los cuales formas parte, tu localización geográfica y más datos que le ayudan para saber lo que las empresas te pueden ofrecer la próxima vez que navegues por el mar digital.

Lo cierto es que también los usuarios deben tener la responsabilidad de saber que cuando ingresan a una red social están consintiendo que sus datos sean visibles por las marcas. Aquí es cuando de debe tener la cultura de definir que tanto se va a dar a conocer y los riesgos que ello implica.

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