Protestas provocan cierre del primer Chick-fil-A en Reino Unido

Chick-fil-a Chicken Restaurant.
Indianapolis - Circa May 2019: Chick-fil-A chicken restaurant. Despite ongoing controversy, Chick-fil-A is wildly popular III. Bigstock
  • La cadena ya ha anunciado que cerrará una vez que se cumplan los primeros seis meses del contrato de arrendamiento tras las protestas

  • Un grupo de defensa de los derechos de los homosexuales ha liderado el boicot a el recién abierto restaurante en Reading, Inglaterra.

El 10 de octubre abría su primer local en Reino Unido (y Europa) la famosa cadena Chick-fil-A, una inauguración que ha estado rodeada de protestas de grupos activistas que no están de acuerdo con la posición de la empresa sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La presión ha sido tanta que la empresa ha emitido apenas una semana después un comunicado en el que explicaba que sólo estarían los seis meses que habían contratado de alquiler en ese local del centro comercial The Oracle.

Según se destaca en la BBC, la decisión vendría dada porque ha sido el centro comercial el que ha decidido no permitir que la cadena estadounidense se quede más allá de ese periodo de prueba de seis meses, tras las protestas de la organización Reading Pride, defensora de los derechos de lesbianas, bisexuales, gays y transgéneros.

Se iba a ir igual…

Por su parte, según Chick-fil-A, aun cuando están complacidos de la apertura de su local en Reino Unido y la respuesta del público ante los productos y servicios ofrecidos, señalan que el periodo de seis meses había sido previamente establecido y que no pensaban renovarlo, pues su plan era probar esos seis meses, como parte de su estrategia de expansión internacional.

Las protestas

Lo que alegan desde Reading Pride ante la presencia de esta cadena estadounidense es que sus valores son contrarios a los de la organización y a los de Reino Unido como un país progresista, en el que el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal y se sigue luchando por fomentar la igualdad.

El origen del problema

La posición de Chick-fil-A deriva de las declaraciones realizadas por Dan Cathy, presidente de la compañía –e hijo del fundado– en 2012, cuando en un programa de radio mostraba su desaprobación ante el matrimonio igualitario.

Espero que Dios se apiade de esta generación que con tanto orgullo y arrogancia cree que podemos redefinir en qué consiste el matrimonio” dijo en aquella ocasión y que ha resultado ser más que una opinión personal, pues se le atribuye también a la empresa millonarias donaciones a grupos de ultra derecha que luchan contra la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos.

Lo que sigue

Tras las protestas, la organización Reading Pride anunciaba que había hablado con la dirección del centro comercial para que el proceso de selección de los nuevos establecimientos fuese más riguroso.

Chick-fil-A por su parte a través de una vocera agregaban que estaban siempre abiertos a aprender y buscar nuevas propuestas pero que por ahora no tenían más comentarios sobre si planeaban abrir otros locales en Europa.

No es le primer caso similar que enfrenta esta cadena –2.400 restaurantes–, pues ha vivido situaciones similares con establecimientos en Nueva York, San Francisco y Toronto en los últimos años.

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