a fingerprint on a white sheet of paper
  • Según Zariance, los usuarios de LinkedIn pasan 17 minutos al día en la plataforma

  • Forensic Sciences Simplified apunta que no se ha visto una huella digital igual a otra

  • Para 2022, en cifras de Statista, el mercado de esta tecnología biométrica valdria dos mil 800 millones de dólares

De las industrias que más se han visto afectadas por las controversias de privacidad, destacan las redes sociales. Tanto las plataformas que han protagonizado escándalos de filtraciones de datos como sus rivales empiezan a tomar precauciones para proteger a los usuarios. Mientras que algunos crean paneles de buenas prácticas, otros agentes prefieren darle mayor control al público sobre su información. LinkedIn, por su parte, podría preferir el uso de la huella digital.

En Twitter, la desarrolladora Jane Manchun Wong compartió imágenes de una posible nueva función de seguridad en LinkedIn. La red social permitiría a los usuarios bloquear su cuenta, a través de su app móvil, con una huella digital. Esto, con el objetivo de evitar que agentes externos puedan acceder a datos personales si llegan a tener acceso al dispositivo en cuestión. En iOS, podría utilizar reconocimiento facial. Según Adweek, la red social no ha confirmado el reporte.

¿Se aproxima el auge de la huella digital?

Varias compañías y plataformas han mostrado su afecto por las soluciones biométricas para mejorar la seguridad de sus servicios. Apple, hace una semana, reveló que devolvería la función Touch ID a sus iPhone a partir de 2020. Por su parte, WhatsApp confirmó hace un par de días que sus usuarios podrían proteger sus chats con la huella digital. También la empresa United Airlines, en junio, firmó una alianza con una firma de biométrica para agregar esta forma de autenticación.

El uso de la huella digital como medida de seguridad es una medida divisiva. Según Bizfluent, permiten reducir la incidencia de filtraciones accidentales de claves de acceso. Asimismo, Samsung apunta que es el tipo de autenticación biométrica más segura. Al mismo tiempo, no solo el público se toma muy a mal que las compañías tengan acceso a datos tan personales. Además, como lo señala Norton, se puede cambiar una contraseña comprometida, pero no su firma dactilar.

Es claro que las empresas quieren separarse de las contraseñas tradicionales, ya que los usuarios tienen pésimos hábitos de ciberseguridad. Pero tratar a las soluciones biométricas, como la huella digital, como una solución mágica a este problema solo generará una nueva serie de retos para las empresas. Las marcas no solo deben innovar con sus sistemas de autenticación. También es indispensable que hagan mejores campañas de buenas prácticas entre el público en general.