¿Por qué “Roma” es buena y mala a la vez? (parte 2)

Como negocio, simple y sencillamente están los números que si bien no han sido revelados y quizás no lo sean pues Netflix no acostumbra revelar las vistas que tienen sus productos.

Para vivir la experiencia de “Roma”, retomando la primera parte de este artículo dónde se discute sobre las expectativas y reacciones causadas por el filme, su experiencia de producto, hay que considerar las tres dimensiones bajo las cuales puede vivirse el filme: arte, negocio y entretenimiento. De la primera ya se habló.

Como negocio, simple y sencillamente están los números que si bien no han sido revelados y quizás no lo sean pues Netflix no acostumbra revelar el número de vistas que tienen sus productos, es de esperarse que han sido lo suficientemente buenos.

Ejemplos de este criterio hay muchos. “Aquaman” cuyo presupuesto se estima en 200 millones de dólares ingresó 266 en el mercado internacional durante su primera semana de estreno; ello sin contar su estreno en dos mercados principales: Estados Unidos y China, en el primero de los cuales se espera que haga más de 100 millones de dólares en su primer fin de semana, por lo que es fácil estimar que fácilmente recuperará la inversión y se convertirá en uno de los éxitos del año; ya, incluso se habla de una segunda parte.

Un caso opuesto es el de “Máquinas mortales”, cuyos ingresos del primer fin de semana en EU fueron por casi diez millones de dólares, pero su presupuesto es de 100; no recuperará la inversión, el presupuesto no incluye los costos de promoción y el decremento en taquilla regular es del 60 por ciento.

En México se estrena tentativamente el 1° de enero y se estará enfrentando a “El regreso de Mary Poppins”, “Creed II”, “Había una vez un Deadpool”, “Perfectos desconocidos”, “Spider-Man: un nuevo universo”, “Aquaman” (que seguramente seguirá nadando en taquilla), entre otros títulos menos llamativos.

La competencia es fuerte y esto explica por qué se insiste en “ver la película la semana de su estreno”, “Roma” costó 15 millones de dólares.

Mientras la primera dimensión es evaluada por los críticos quienes en el meta sitio Rottentomatoes.com, que reúne y promedia la opinión de críticos, le han dado a “Roma” un 96% (de un máximo de 100), la segunda se ocupa puramente del aspecto de negocio. La tercera, el entretenimiento, se enfoca en el espectador.

Como entretenimiento los filmes generan una expectativa que usualmente tiene que ver con una emoción a vivir: alegría, tristeza, miedo, intriga, entre otras. Su evaluación es muy sencilla: se cumple o no. Y la promesa se establece desde el póster y “se confirma” con el tráiler.

Entonces, si se va a ver “Eso” (2017), basada en la novela de Stephen King, se espera que haya mucho suspenso y buenos sustos; si se ha elegido “Wifi Ralph” se esperan diversión, risas, quizás un poco de drama, mientras que en “Bohemian Rhapsody” la expectativa es música, alegría y emotividad.

Roma” promete sí emoción, pero también drama y reflexión; es un filme evocativo, sutil, diseñado para una experiencia particular y cuyo valor se revela, como en el arte de vanguardia cuando se tienen las llaves adecuadas, de otra forma puede parecer simple o sin chiste, cuando no lo es y cuando precisamente ése es su chiste, parecer que no habla de nada o que habla de poco, cuando en realidad está hablando de mucho, pero está apenas poniendo la semilla para que ésta crezca y florezca en los ojos de quien la ve. En fin… que ése es tema de otro tipo de columna.

Ahora bien, una película puede cumplir en las tres dimensiones y ser un éxito de crítica y taquilla (cumpliendo como negocio y entretenimiento) como “El caballero de la noche” (2008) de Christopher Nolan, “Wall-e” (2008) de Andrew Stanton o “Mad Max: Furia en el camino” (2015) de George Miler o sólo cumplir en alguna de ellas.

“El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” (2007) de Andrew Dominik fue bien aceptada por la crítica (76 por ciento en Rotten Tomatoes y más de 20 premios internacionales, incluidas dos nominaciones al Oscar) pero fue un gran fracaso en taquilla (hizo casi cuatro millones de dólares con un presupuesto de 30), mientras que “El gran Showman” fue denostada por la crítica (55 por ciento en Rotten Tomatoes) pero amada por el público que le dio 435 millones en taquilla (su presupuesto fue de 84 millones).

Entonces las discusiones sobre “Roma” como experiencia de producto quedan mejor comprendidas al explorar las dimensiones en las que se mueve y cómo éstas pueden o no coincidir con los gustos y marcos de referencia de quienes la ven (críticos o público en general).

En cualquier caso, lo que la discusión permite, favoreciendo al filme, es mantenerlo como parte de la agenda, de la conversación, y seguir motivando que el público vaya s “Roma”.