¿Por qué “Mujercitas” triunfó y “Los ángeles de Charlie” no?

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Acaso no resulta irónico que “Mujercitas”, la séptima adaptación de un clásico literario que viera la luz como novela en 1868, sea un éxito frente a la expansión de una serie de televisión de los 70’s que se ha convertido en objeto de culto. Parecería que ambas películas tienen poco en común. Mientras una es un drama familiar con elementos de romance, la otra es una cinta de acción con toques de comedia. Sin embargo, lo que subyace en ambas es el interés en explorar el empoderamiento femenino, pero mientras una ha fracasado (“Los ángeles de Charlie” lleva recaudados, de acuerdo a Box Office Mojo, casi 70 millones de dólares en la taquilla global, con un presupuesto de 48 millones), la otra se ha convertido en un éxito (“Mujercitas” supera los 130 millones de dólares; costó 40).
El primer acierto y el más importante de la nueva adaptación de la obra de Louisa May Alcott está en su guion. Greta Gerwig, quien está nominada al Oscar por dicha labor y también dirige, se dio la libertad de respetar el material lo suficiente, pero cambiando también otros elementos para hacerla vigente. Entre ellos está el cambio de una estructura linear, por otra que juega con los tiempos, muy en línea con las tendencias actuales y permitiendo con ello hacer otras conexiones. No obstante, ésta no es la clave de mayor relevancia, por lo que habrá que retomar un poco más adelante aquello que todo buen guion debe tener y que éste, a diferencia del de “Los ángeles de Charlie” sí tiene.
También tiene un reparto bastante conocido y bastante atractivo. Protagonizan Emma Watson, quien ha estado fuera de la pantalla grande desde 2017 cuando estrenara “La Bella y la Bestia”, uno de los éxito de dicho año, y Saorise Ronan, actriz que si bien no ha tenido éxitos de dicha magnitud, viene precedida por “Lady Bird”, filme independiente que resonó fuertemente y le otorgara su tercera nominación al Oscar; por “Mujercitas” ha obtenido la cuarta. Las acompañan Timothée Chalamet, uno de los actores jóvenes con más presencia gracias a su labor en “Llámame por tu nombre”, “Beautiful Boy” y la propia “Lady Bird”, Meryl Streep y Laura Dern, además de dos de las actrices jóvenes que más proyección han tenido en años recientes, Florence Pugh, protagonista de “Midsommar” y próximamente en “Black Widow” con un personaje clave, y Eliza Scanlen, de la mini serie “Heridas abiertas”. Un reparto hace inevitable mirar al filme, además de que éste atrae públicos de distintas generaciones.
Hablando de su público, “Mujercitas” dirigió su publicidad, no sólo a las mujeres (por un lado mujeres jóvenes o jóvenes madres que conocen la novela o una versión previa; por otro, aquellas que quizás recién la han leído o bien que tienen interés por lo que hace alguna o varias de las actrices), sino a las familias, y más aún a “cualquiera”, lo cual remite de nuevo al guion y la clave que tan bien utiliza, pero antes de ello, hay otro elemento que mencionar.
En EE.UU, “Mujercitas” se estrenó el 25 de diciembre, fecha por demás familiar que le permitió ofrecer una propuesta diferente a los filmes de acción del momento: “Jumanji, el siguiente nivel” y “Star Wars, El ascenso de Skywalker”. En muchos otros mercados, la cinta también se ha visto beneficiada por el boca a boca y por su fuerte presencia en la temporada de premios que incluye seis nominaciones al Oscar, incluyendo, además de las ya citadas, Mejor Película, Actriz de Reparto (Pugh), Banda Sonora y Vestuario.
Ahora bien, volviendo al elemento clave. El escritor y novelista Foster Wallace decía que para que una novela o escritura de ficción, conectara con su audiencia tiene que ser “lo que es un ser humano”. Es decir, debe ser universal y eso se consigue, como explica Donald Miller en su modelo de storytelling, al tener claro cuál es el conflicto filosófico del personaje.
Todo personaje tiene un problema externo (aquello que quiere), otro interno (si podrá resolver el externo, generalmente la auto-duda) y uno filosófico (por qué dicho problema es relevante para cualquiera). Y ahí está la clave, mientras en “Los ángeles de Charlie” todo se reduce a una nueva aventura, “Mujercitas” profundiza en aquello que determina o define el rumbo de una persona y eso es universal. Es un cambio substancial y un tema del que vale la pena discutir mucho más, pero por lo pronto, es la diferencia entre entender por qué una niña deja de serlo para convertirse en una mujer y en el camino ser, más que un ángel (de Charlie o de quién sea), una “mujercita”.

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