¿Por qué enviamos mensajes en redes sociales?

Durante el Foro Nacional “Reputación, Verdad, Redes Sociales y Derechos Humanos”, organizado por la Academia Mexicana de la Comunicación y por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que se llevó a cabo hace unos días, se debatió ampliamente sobre la necesidad de utilizar con responsabilidad las redes sociales, ya que si bien son un medio eficiente para compartir información, son también una amenaza para la reputación de individuos y de empresas.

El acelerado crecimiento de redes sociales como Instagram que con apenas 5 años ha logrado ya más de 500 millones de usuarios activos en el mundo, el de Facebook que ya cuenta con más de 2.000 millones de usuarios y Twitter con más de 300 millones,  nos muestran claramente la necesidad de los seres humanos de comunicarnos y expresar nuestras experiencias y emociones a través de estas redes.

Me llamó la atención el hecho de que la viralización de los mensajes es irreflexiva. ¿Cuántas veces reenviamos mensajes sin verificar la autenticidad de la información?,  ¿cuántas veces “damos like” a un mensaje sin siquiera leerlo, sólo porque así nos lo solicitó un “amigo”, que ni conocemos?

La pregunta es: ¿por qué reenviamos mensajes en las redes sociales?

Algún motivo tiene que haber, y no es válido decir que “por costumbre” porque es algo muy reciente. El acceso general de las personas a la Internet data, cuando mucho, del año 2011, así que la costumbre es demasiado reciente como para que valga como justificación.

Es cierto  que ha sido un cambio tan disruptivo y generalizado que ha eliminado por completo otras formas de compartir momentos, experiencias y conocimientos, de la misma forma que la fotografía digital impactó radicalmente en la fotografía analógica.

Si intentamos ir más allá del postureo social, o incluso si intentamos indagar en las razones de ese postureo, que nos “obliga” a hacernos fotos en situaciones “aspiracionales” y luego compartirlas, ¿qué es lo que hay? ¿Qué es lo que hay detrás de alguien que comparte sus conocimientos de forma gratuita en las redes? ¿Detrás de alguien que publica desinteresadamente casos de estudio, recetas o claves de futuro algún sector? ¿Y detrás de esa “fiebre compulsiva” que le ha dado a las marcas por generar contenidos? ¿Tienen todos esos perfiles las mismas razones para compartir?

Las redes sociales consiguen  trasladar al exterior la idea de que efectivamente tenemos  ideas propias, basadas en hechos reales, vividos y sufridos a través de experiencias propias con clientes, y eso, inevitablemente, nos ayuda en la construcción de una marca personal, que deriva en marca profesional, y en última instancia facilita el conseguir clientes nuevos con los que seguir descubriendo y experimentando en este mundo de la comunicación digital y las redes. Puede resultar paradójico para algunas mentes no-digitales, pero el hecho de compartir de forma gratuita y consistente conocimientos, puede derivar – y de hecho lo hace – en peticiones por parte de clientes para aplicar dichos conocimientos en casos particulares.

La psicóloga María Eugenia Bravo expresa  su opinión al respecto , publicada por Rise Up Media Consulting:

1. ¿POR QUÉ TENEMOS LA NECESIDAD DE COMUNICAR NUESTRAS EMOCIONES, ALEGRÍAS,  TRISTEZAS, RABIA, FRUSTRACIONES, ETCÉTERA EN LAS REDES SOCIALES?

Los seres humanos tenemos la necesidad de expresar lo que sentimos. Siempre lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, solo que las redes sociales abren un espacio que facilita, en muchas ocasiones, la expresión de pensamientos, sentimientos y emociones que no se mostrarían necesariamente si estuviéramos frente a la persona a quien se los queremos transmitir. La distancia física puede funcionar como una especie de “amortiguador” a posibles reacciones indeseadas o temidas por parte de los demás, permitiendo una comunicación más honesta y directa.

En las redes sociales tienes la libertad total de decir lo que quieras, elegir a cuáles reacciones les prestas o no atención, y de qué manera interpretas o respondes a los comentarios que recibes. Las redes sociales nos abren un espacio para expresar lo que sentimos y pensamos con una mayor probabilidad de ampliar el universo al que podemos acceder. Las redes sociales nos abren un espacio para expresar lo que sentimos y pensamos.

2. ¿POR QUÉ APARENTAMOS SER LO QUE NO SOMOS EN LAS REDES SOCIALES?

Subimos fotos de nuestra “vida feliz” aunque no lo sea… Nos gusta el “postureo” y recibir comentarios de nuestros amigos como “qué vida tan dura” o “quién fuera tú”, etc.

Aquí se trata de la necesidad de ser aceptados. Una persona que hace “postureo” (que aparenta o exagera) en su vida cotidiana, lo hará también en las redes sociales. Hay gente que no lo hace, que no sólo publica para mostrar una imagen “maquillada” de su vida; también muestran tristeza, agresividad o frustración. Las redes sociales pueden funcionar como un gran amplificador de las distintas y variadas expresiones humanas. Hablando un poco más desde el punto de vista psicológico, mantener una pose o “postureo” hacia afuera responde a la necesidad de proyectar una imagen, y la mayoría de los seres humanos estamos dando estas imágenes constantemente.

En el caso de la gente que “edita” su vida, podemos suponer diversas razones. Una de las más comunes es la de compartir los momentos y situaciones felices, los logros, las tristezas. También buscamos obtener aprobación. Hablando un poco más desde el punto de vista psicológico, mantener una pose o “postureo” hacia afuera responde a la necesidad de proyectar una imagen, y la mayoría de los seres humanos estamos dando estas imágenes constantemente, es decir, estamos mostrando caras de lo que queremos que sepan de nosotros o de lo que nos gustaría ser. El tema es que este comportamiento es una forma de funcionamiento del ser humano, a veces muy inconsciente porque, además, nos movemos por motivaciones muy básicas, como la necesidad de reconocimiento y de amor, de expresión, de compartir. De hecho, los seres humanos somos gregarios, necesitamos compartir.

No es lo mismo que veas una noticia que te alarme tú solo en tu habitación a que puedas compartir tu opinión con miles de personas.

Todos tenemos la necesidad de compartir, hasta las personas más introvertidas, y las redes sociales pueden darles a estas últimas la sensación de estar menos expuestas, por lo que podrían expresarse con mayor facilidad que cuando están físicamente frente a un grupo.

3. ¿PARA QUÉ COMPARTIR MENSAJES?

Las redes sociales cumplen una función mágica, de alguna manera, donde suelto un mensaje y  alguien lo va a recibir. Lo que pasaba antes con las cartas.  Hay mucha gente que se casó con personas que solamente conocían por cartas. ¿Y qué pasaba con las cartas? que la carta era una manera de hablar contigo mismo, de ser completamente honesto y luego lo que hacías es que la ponías en el correo, la mandabas, le llegaba a alguien y esa persona la podía leer. Muchas veces, al llegar la respuesta al emisor ya se le había olvidado lo que había escrito. Entonces las redes sociales y las mensajerías instantáneas son como estas cartas o como poner un mensaje en una botella. Yo lanzo el mensaje, alguien lo encuentra y alguien lo lee y a alguien le voy a llegar. Las redes sociales cumplen esa función mágica, de alguna manera, donde suelto un mensaje y  alguien lo va a recibir.

4. ¿POR QUÉ LA NECESIDAD DE LA GENTE DE OBSERVAR LA VIDA DE OTROS EN LAS REDES SOCIALES?

Por ejemplo seguir algún influencer, periodista, fotógrafo, actor, etc… Y no perdernos ni una sola publicación de esas personas en las redes sociales.

Hay un concepto en psicología que se llama voyerismo, que es la necesidad de hurgar en la vida de los demás. Es la necesidad de ver lo que están haciendo los otros, de entrar en aquello que no es parte de nuestra vida. Esto cumple varias funciones como, por ejemplo, la vivencia  a través de otros. De esta forma, tú tienes una  experiencia, la compartes y yo  puedo aprender de ella sin haberla vivido. Cuando yo escojo un ídolo es porque estoy proyectando varias cosas en esa persona que quisiera tener o que quisiera ser, abarcando la identificación, porque me estoy identificando con ese símbolo. Tú hablabas de personas famosas, de actores o de influencers… entonces, por ejemplo, si yo soy una persona que no se atreve a hacer a deportes de riesgo, al seguir a una influencer de deportes de riesgo incorporo su vivencia como si la estuviera viviendo yo. Seguir a un ídolo en redes sociales es una forma de vivir a través de ese alguien, como cuando vemos películas o leemos un libro. Seguir a un ídolo en redes sociales es una forma de vivir a través de ese alguien, como cuando vemos películas o leemos un libro.

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Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM y Maestro en Relaciones Públicas por el CADEC, Es socio fundador y Vicepresidente Ejecutivo en AB Estudio de Comunicación y profesor del Máster en Comunicación Digital que imparten el CADEC y la Universidad de Cantabria. Distinguido como Maestro Emérito. Es autor y coautor de libros sobre relaciones públicas. Fue electo “El Publirrelacionista del Año 2013”, reconocimiento al que convoca la Asociación Mexicana de Profesionales de Relaciones Públicas (PRO-RP)