¿Por qué “El Grinch” es un recurso del marketing?

El cine simplemente está aprovechando, como debe ser y como hacen el resto de las industrias, algunos de los elementos clave que todo buen mercadólogo sabe reconocer y aprovechar.

“El Grinch” está de regreso y uno se pregunta, ¿cómo es que un personaje que odia la Navidad está siempre tan presente? Y es que el ente verde y peludo, ahora en su versión animada, se ocupa de “robarse la Navidad”, pero al hacerlo en realidad, lo único que hace, a través de un uso efectivo de marketing y storytelling es reforzar los sentimientos de la temporada y con ello impulsar las ventas. He ahí la cuestión.

Así como ahora está en cartelera “El Grinch”, es usual que en día de muertos se estrenen más filmes alusivos como “Coco” el año pasado o “Escalofríos 2” esta temporada. En San Valentín es seguro encontrar alguna comedia romántica e incluso en fechas muy específicas y cuyo día puede variar entre países se dan estrenos como “Día de las madres”.

El cine simplemente está aprovechando, como debe ser y como hacen el resto de las industrias, algunos de los elementos clave que todo buen mercadólogo sabe reconocer y aprovechar.

Las distintas festividades y, en particular, la decembrina son periodos de grandes ventas. El consumidor, per se, está listo y dispuesto a comprar.

¿La causa? Los buenos sentimientos, los buenos deseos, se traducen en compras, en deseos de compartir, de ser generoso. Para conseguirlo, deben considerarse algunos aspectos esenciales.

En primer lugar, hay que identificar la emoción de la festividad. Usualmente ésta es positiva o de alegría, pero bien podría estar permeada de romanticismo, excitación, “temor” o incluso erotismo.

Ahora, no sólo es cuestión de saber qué está sintiendo, sino cuándo, pues ése es el momento de la verdad, el momento en que se está más inclinado a comprar el producto relacionado con la emoción.

Por ejemplo, en ésta época, cualquier producto que tenga algún elemento navideño, si se coloca en el momento adecuado tendrá un futuro fuera de los anaqueles.

Y eso es clave, pues si bien ya se está listo o dispuesto a comprar un árbol de navidad o una corona de adviento, quizás no se esté pensando en adquirir una taza o un mantel, pero al ver uno con un diseño ad hoc, lo adquiera.

Estar anticipado es también clave. Es por ello que vemos al Halloween convivir con la Navidad en las tiendas. Es recordarle al cliente lo que está por venir y ayudarle a que esté listo para cuando llegue.

Así le pasa a incluso a Jack cuando descubre la Navidad en “El extraño mundo de Jack”. Y así se considera otro aspecto vital, la oportunidad tiene fecha de término; hay que aprovecharla. Sólo una vez al año es Navidad. Su duración ya tiene incluido el call to action.

Una de esas acciones, en especial en ésta época, y que justamente hace que “El Grinch” deje de serlo, es la reciprocidad. Cuando uno recibe, como en un intercambio, o por el siempre hecho de que alguien pensó en ti, uno experimenta sensaciones de emoción, agradecimiento y correspondencia.

Una marca que lo entiende lo promueve entre sus clientes y genera ese mismo sentimiento con ellos.

Si “El Grinch” lo entiendo y está de regreso una vez más y nosotros estamos dispuestos a verlo (y soportarlo) con todo y su mal humor, es justamente porque “El Grinch” entiendo que el sentimiento final, la experiencia que nos da, es tan grata que vale la pena repetir.