• En entrevista con Adweek, Uber apuntó que las partes demandadas corrieron sus anuncios en sitios pornográficos

  • De acuerdo con CNBC, en 2018 la tecnológica reportó ingresos por 11 mil 300 mdd anuales, 43 por ciento más que en 2017

  • Según la misma compañía, tiene más de 91 millones de usuarios y 3.9 millones de conductores activos al mes

El fraude publicitario es todavía uno de los problemas más graves del marketing. En especial cuando se trata del entorno digital. Un estudio publicado por AppsFlyer a inicios de abril apunta que, en lo que se refiere a móviles, es un reto que está creciendo de forma preocupante. Por su parte, cifras de la firma Cheq señalan que podría costar hasta 23 mil 700 millones de dólares (mdd) para 2019. Y la tecnológica Uber sabe muy bien sus efectos.

Incluso estaría lista para lanzar una guerra masiva en contra de las compañías que le han hecho fraude publicitario. De acuerdo con Adweek, Uber acaba de interponer una demanda contra más de un centenar de compañías por este delito. Entre las mencionadas en los documentos legales, se cuentan cinco marcas de tecnología mobile, así como su antigua agencia Fetch. También están involucrados casi 100 agentes terciarios no mencionados.

La nueva demanda es un seguimiento a un proceso judicial que Uber abrió en septiembre de 2017. Entonces, acusó solamente a Fetch de correr anuncios fraudulentos. Entonces, la tecnológica exigía a su ex-aliada al menos 40 mdd en reparaciones. Ahora, los documentos señalan que este centenar de nuevos acusados recibieron hasta 70 mdd para correr publicidad falsa. Es incierto cuánto dinero se está pidiendo como compensación por este presunto delito.

Otro problema a la lista de Uber

Uber no es la única afectada por el fraude digital en los últimos meses. Un reportaje de Buzzfeed en marzo dio a conocer una nueva modalidad donde desarrolladores móviles corrían videos pagados detrás de alguna imagen. A finales de abril, en una iniciativa por proteger su marca e inversiones, Unilever conformó una “policía” de comerciales. Y semanas antes, Apple renovó su App Store para reducir la incidencia de actividad ilícita en su plataforma.

Pero el caso de Uber es particularmente grave. Y es que el fraude solamente es el último punto en una larga lista de problemas que asedian a la tecnológica. A inicios de junio, la empresa perdió a su CMO, Rebecca Massina. Además, en el transcurso de mayo, presentó tanto una iniciativa mal recibida por el público usuario y estadísticas financieras mucho menos que satisfactorias. Si bien la demanda no es nueva, sí le está metiendo mayor presión.

Incluso si Uber tiene la ventaja legal, será una batalla larga y difícil. Además, el que ahora deba enfrentarse a más de un centenar de agentes podría incrementar significativamente los costos a corto plazo. Una decisión más prudente sería llegar a un acuerdo con las partes en conflicto. Sin embargo, de cualquier forma tendría que caminar parte del proceso antes de convencer a sus adversarios de la viabilidad de esta opción.

Así que, como se vea, Uber se está echando un nuevo problema encima. La única pregunta es si podrá lidiar con la presión adicional, tomando en cuenta todos los retos que ya enfrenta.