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  • De acuerdo con Apple Insider, Google también cerró otros dos conflictos legales durante el fin de semana

  • La multa a la tecnológica únicamente se canalizará a agrupaciones de protección a los consumidores

  • También la marca aseguró que borrará los datos remanentes del Wi-Spy y se dedicará a difusión de la ciberseguridad

Sundar Pichai y su equipo esquivaron una bala enorme este fin de semana. De acuerdo con Bloomberg, Google acaba de pactar una multa de 13 millones de dólares (mdd) por el escándalo de Wi-Spy. El caso acusó a la tecnológica de robar emails, contraseñas y datos personales a través de su proyecto Street View. La camionetas de su servicio se habrían conectado a las redes Wi-Fi libres de decenas de millones de personas en todo el mundo.

En lugar de pagar indemnizaciones a cada usuario afectado, Google solo tendría que realizar pagos a 20 afectados, que presentaron una acción legal conjunta. Así, la tecnológica evadió una multa multimillonaria como la que se les ha aplicado a sus rivales por controversias similares. Sin embargo, la decisión todavía debe ser rectificada por un juez en San Francisco.

Precedentes encontrados y Google

Las últimas semanas han sido particularmente importantes para el entorno de la privacidad. El martes pasado, AT&T fue demandada por vender los datos y ubicación en tiempo real de sus clientes. Microsoft, días después, “presumió” la vulnerabilidad de algunas de sus cuentas para impulsar sus soluciones de ciberseguridad. Y Facebook recibió una pequeña amonestación de parte de los reguladores italianos por Cambridge Analytica a finales de junio.

Precisamente por estos precedentes, el caso de Google parece tan peculiar. Según las partes que presentaron la acción legal conjunta, casi pierden el proceso contra la tecnológica. Esto debido a que es particularmente complejo determinar cuántos consumidores y quiénes exactamente fueron los afectados. En especial porque se trata de un caso de más de una década de antigüedad.

De ser ratificada la decisión, se estaría estableciendo un precedente radicalmente contrario a lo que se ha establecido en los últimos meses. Reguladores de Estados Unidos y Europa han luchado intensamente para que las Big Tech respondan por sus actos abusivos o irresponsables. Pasar por alto las amonestaciones porque sería difícil retribuir a los afectados es una conclusión que podría tener importantes repercusiones a futuro.

Sentar estos precedentes significaría aceptar la naturaleza caótica del internet. Y que, por eso, es aceptable que agentes como Google se equivoquen sin repercusiones. Si bien el Wi-Spy habría sido genuinamente producto de un descuido de ambas partes (tanto el consumidor como la marca), no implica que la compañía no deba ser más cuidadosa a futuro. Tampoco implica que la amonestación no aplique solo porque su falta ocurrió sin querer.