Peter Tsai instaló un laboratorio en su casa desde el cual prueba distintos tipos de su propio invento para luchar en contra del coronavirus.

Al día trabaja entre 15 y 20 horas para hallar una solución sobre cómo mejorar las mascarillas.

Las máscaras N-95 fueron creadas en un inicio para la protección de personal de la construcción y otras industrias.

Las mascarillas N-95, uno de los aditamentos más importantes que han sido usados durante la lucha contra la actual pandemia de coronavirus, fueron inventadas en 1992 por el doctor Peter Tsai. Este inmigrante de origen taiwanés y experto en tecnología textil y profesor está jubilado desde hace algunos años, pero la actualidad lo ha llevado a volver a trabajar en su propia casa.

Desde que la pandemia comenzó, muchos laboratorios lo buscaron para pedir su asesoría. Tsai llevaba dos años retirado, pero supo que su ayuda sería invaluable para luchar contra el virus. Sobre todo lo requerían para conocer los mejores métodos para aumentar la producción de mascarillas N-95 o incluso cómo esterilizarlas para su reutilización.

Tsai instaló un laboratorio en su casa desde el cual prueba distintos tipos de su propio invento para luchar en contra del coronavirus. Su objetivo es probar varias técnicas para esterilizar y volver a usar los respiradores N-95 que son utilizados por los profesionales médicos para atender a los enfermos de covid-19.

Peter Tsai, trabajador incansable

También colabora para los laboratorios Oak Ridge, mismos que han compartido con otros los resultados de Peter Tsai para poder producir los filtros necesarios y distribuirlos lo más pronto posible.

“Colocar la máscaras en un calor seco de 70 grados Celsius durante 60 minutos permite esterilizar la máscara sin que pierda carga electrostática” es una de las conclusiones de sus estudios domiciliarios.

Al día trabaja entre 15 y 20 horas para hallar una solución sobre cómo mejorar las mascarillas y que el personal sanitario pueda seguir luchando de manera firme contra una pandemia que ya se cobró la vida de 550 mil personas. Su invento, el cual se basa en material de filtración, lo patentó en 1995.

“Comencé a trabajar casi 20 horas al día”, declaró Peter Tsai en una entrevista para el diario The Washington Post, destacando que no le importa sacrificar su tiempo con tal de ayudar al mundo a salir adelante para combatir esta crisis.

Peter Tsai

“No sabía que esto pasaría, llegó de repente, así que no tengo tiempo de sentir algo. Simplemente me siento obligado a ayudar a las industrias y de dar información acerca de cómo esterilizar las máscaras”, dijo para Reuters.

Las mascarillas N-95 son capaces de filtrar los contaminantes del virus, por ello es que su producción y, sobre todo, capacidad de reutilización son indispensables para quienes pelean a diario por salvar vidas.

Un aditamento que nació con otro propósito

Las máscaras N-95 fueron creadas en un inicio para la protección de personal de la construcción y otras industrias. Tiene el número 95 porque tiene la capacidad de filtrar el 95 por ciento de las partículas dañinas que hay en el aire. No pasó mucho tiempo para que este material comenzara a ser usado para crisis sanitarias como la del covid-19.

Se usaron por el personal que trató epidemias de tuberculosis y luego en 2003 cuando se desató la epidemia del SARS, otro tipo de coronavirus.

¿Cómo actúan las mascarillas N-95? Esas mascarillas hacen una especie de carga electrostática que repele el 95 por ciento de las partículas. Entre ellas, precisamente pequeñas gotas de saliva que pudieran estar contaminadas con virus. Toda ayuda que pueda prestarse en estos momentos es de un alto valor para seguir en la lucha de salvar vidas alrededor del mundo.

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