Tal y como lo reportan diversos medios nacionales, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) enfrenta una demanda impuesta por PepsiCo ante la falta de pago por mercancías que alcanzan al menos 18.8 millones de pesos.

La demanda que fue presentada durante los primeros días del pasado enero, tiene que ver con diversos productos que fueron entregados a SuperISSSte para la venta a los consumidores así como por el pago de intereses moratorios acumulados.

Tal y como lo reportan desde el diario Reforma, en febrero pasado, el instituto de seguridad social contestó a PepsiCo con una solicitud al Juez Segundo de Distrito en Materia Civil para declarar que no procede tramitar el caso por la vía ordinaria mercantil.

Esta no es la única demanda que enfrenta la entidad de gobierno. De hecho, los números hablan de una deuda de más de 21 mil millones de pesos, que corresponden a deudas con proveedores, contratistas y acreedores. Esto representa el 19.1 por ciento de los 110 mil millones de pesos de sus pasivos totales.

El instituto enfrenta otros reclamos judiciales que van sobre la misma línea. En octubre del año pasado, por ejemplo, un tribunal unitario confirmó que el ISSSTE tiene una deuda por 282 millones de pesos con la empresa Hotels and Conventions Group, por hospedajes y eventos.

De acuerdo con los reportes, desde 2007, el órgano TurrISSSTE firmó un convenio con esta empresa para proveer servicios de alojamiento a elementos de la Policía Federal desplegados en operativos, pero entre 2014 y 2015 dejó de pagar 59 facturas.

El valor de la confianza

Más allá de la resolución que esta situación tendrá, lo que es un hecho es que casos como el que ahora enfrenta el ISSSTE perjudican la confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones públicas, fenómeno que en términos de mercadotecnia es una pérdida considerable.

La confianza es un elemento fundamental en cualquier relación y cuando se trata del vínculo entre una marca y su consumidor este concepto no es cosa menor, pues la confianza está directamente relacionada con el valor de la firma, ya sea que se trate de un producto, un corporativo o una institución.

En el caso de las instituciones mexicanas, hablamos de un valor que con urgencia debe ser restablecido, ante las caídas en los índices de confianza que han registrado durante los últimos años.

Datos entregados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su reporte titulado Perspectivas económicas 2018: Repensando las instituciones para el desarrollo, señalaba que durante 2006 la proporción de población que expresaba confianza en el gobierno nacional alcanzó el 43 por ciento; sin embargo, una década más tarde dicho porcentaje cayó a sólo 28 por ciento.

Con estos números, es posible afirmar que si las figuras institucionales fueran productos o marcas comerciales estarían atravesando una crisis importante en su negocio, toda vez, que tal y como reportan desde iAdvize, la confianza y credibilidad que inspira una marca es fundamental en la decisión de los consumidores. De hecho, 56 por ciento de los mismos afirma que adquiriría más productos y servicios de una empresa que logra demostrar estos valores.