Para nadie es un secreto que las grandes marcas de refrescos alrededor del mundo se han visto en la necesidad de modificar su oferta para mantener relevancia ante un consumidor con nuevos hábitos y estilos de vida. Basta con ver los últimos movimientos de Pepsi y Coca-Cola para demostrarlo.

Más allá de los refrescos de Cola

De acuerdo con el último reporte financiero entregado por Coca-Cola, durante el año pasado la firma alcanzó un beneficio neto de 8 mil 920 millones de dólares durante 2019, lo que supone un crecimiento de 39 por ciento eme comparación con el año anterior inmediato.

Lo interesante es que este avance se logró gracias a propuestas lejos de su producto estrella. Según datos entregados por la propia compañía, el 60 por ciento de las ventas de Coca-Cola durante 2019 se relacionaron con productos sin azúcar o bajos en calorías.

De hecho, hacia el primer trimestre del año pasado, Coca-Cola reportó que el 34.5 por ciento de su volumen de negocio correspondía a bebidas alejadas de la “cola” y mucho más relacionadas con propuestas como Coca-Cola Energy.

La ecuación se repite cuando de Pepsi hablamos. En el reporte financiero del segundo trimestre del año, la marca aseguraba haberse adaptado a las nuevas demandas del mercado con el uso de mejores ingredientes para sus bocadillos y refrescos, en donde el enfoque hacia un consumo más saludable era parte importante de la estrategia.

De tal manera, Bare, fabricante de aperitivos, se sumó a la familia de la empresa, movimiento que se acompañó del lanzamiento de Pepsi Zero Sugar, aguas minerales y el té helado Pure Leaf.

El movimiento permitió a la empresa reportar ganancias por 5 mil 548 millones de dólares durante los primeros nueve meses del año pasado, lo que aunque supone un 2 por ciento por debajo del año anterior, supera las expectativas de los analistas gracias a un claro aumento en facturación. PepsiCo aumentó sus ventas en un 3.1 por ciento, con una facturación de 46 mil 521 millones de dólares.

Bebidas energéticas: El renovado campo de batalla

En la misma línea de buscar una mayor diversificación del portafolio, Pepsi anunció que comprará la firma Rockstar Energy Beverages en una transacción por un valor de 3 mil 850 millones de dólares.

El movimiento, que fue anunciado este miércoles, representa el mayor esfuerzo de la compañía por posicionarse dentro del mercado de bebidas energéticas en donde su rival, Coca-Cola ha ocupado los primeros lugares de participación desde hace ya varios años.

Con esta adquisición, Pepsi buscaría responder al reciente lanzamiento de Coca-Cola Energy, la propuesta de su competidor que intenta competir de manera directa con el líder casi absoluto de la categoría: Red Bull.

Aunque para muchos ahora la competencia de los grandes fabricantes de bebidas esta en el mercado de café y sus derivados, lo cierto es que las bebidas energéticas se mantiene como una propuesta que representa un negocio importante.

Una mirada a lo que sucede en el mercado latinoamericano permite contextualizar la oportunidad. Cifras de Zenith Internacional indican que en América Latina, el mercado de bebidas energizantes tiene un valor de 1.2 mil millones de dólares, mismo que entre 2012 y 2017 creció con un promedio anual de 25 por ciento.

La misma fuente indica que , en términos globales, este segmento creció durante 2017, 119 por ciento, para alcanzar un consumo total cercano a los 545 millones de litros.

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