La palabra es tan poderosa que genera emociones e influye en el ánimo colectivo

La inseguridad traducida en lo que se te ocurra, delincuencia, secuestros, asesinatos, etc., es alarmante. Las noticias sobre este tema, generan emociones que afectan en sí mismas el ánimo de la sociedad y al ser transmitidas con una redacción alarmista, provocan, entre otros temas, MÁS MIEDO. ¿Es necesario incrementarlo?

El rol del periodista es sumamente delicado en este tipo de noticias, las palabras utilizadas determinan en mucho su efecto. No, no pienso ni deseo que con palabras suaves se borren los hechos, sería ingenuo, infantil. El caso Norberto, que es verdaderamente terrible y lamentable, desaprobado en todos los sentidos, no dejaría de ser lo dramático que es si las palabras usadas para comunicar ese delito fueran “suavecitas”. Esa no es la idea, el punto es que sí puede incrementarse, aún más, el miedo de la sociedad cuando se añaden a la tragedia adjetivos y palabras que podrían sobrar.

Sólo un ejemplo, en el periódico Reforma del día 11 de junio se publica una nota en la cual se informa el lugar donde fue encontrado el cuerpo de Norberto, en Santa Cruz Acalpixca, en Xochimilco. El encabezado de la nota, que bien pudo ser, El cuerpo de Norberto fue encontrado en Santa Cruz Acalpixca, en Xochimilco, dice: “Santa Cruz, un tiradero de difuntos”.

Para nada sugiero que se minimice la información, sin embargo, sería recomendable ser frío con los datos, hacer periodismo que si bien convierta a la gente en receptora de la realidad, no la haga caer en el terrorismo moral.

Una manera es no exacerbar la información, es presentarla sí, haciendo un análisis, considerando el contexto, sin embargo no hacerlo en exceso. Los mismos medios a veces se encargan de añadirle morbo a los temas. A eso me refiero.

La palabra es descomunalmente poderosa, utilizarla adecuadamente requiere disciplina y conciencia. No puedo decir que la influencia de los medios de comunicación en las personas sea total, existen otros elementos que la afectan, la situación social, el contexto en el que se da la noticia y el ambiente psicológico, más la información que cada quien ya tiene. Cuidar a la sociedad, como es tarea del periodismo informarla, sería una buena práctica.

El reto tal vez radique en ser sumamente objetivo para cubrir lo acontecido, incluso si esto lleva a enfrentar, sólo con la razón, los hechos dramáticos que en ocasiones conforman a una nota.

Cuidemos a las palabras y ellas cuidarán de la sociedad.

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Gracias por leer. Hasta el próximo miércoles.