De la vista nace el amor y esa premisa es altamente valorada en la relación entre marcas y consumidores. Desde hace algunos décadas el packaging ha dejado de ser el simple contenedor de los productos para convertirse en un verdadero canal para conectar con los mercados meta en el momento más decisivo del proceso de compra, el cual a su vez aporta algo más que seguridad a la mercancía que en sí transporta.

Recordemos que tal y como refieren desde la Global Association for Marketing at Retail (POPAI, por sus siglas en inglés), el 76 por ciento de las decisiones de compra se toman en el punto de venta.

En principio, de manera generalizada, el empaque es capaz de fortalecer las relaciones entre marcas y compradores desde aspectos tan complejos como la generación de confianza. De acuerdo con un estudio realizado por C Space el 39 por ciento de los consumidores confía en una marca gracias a la presentación o empaque que caracterizan sus productos, por lo que cumplir con sus expectativas puede motivar una decisión de compra.

Al ser más específicos, cuando menos en mercados como el mexicano, el empaque es factor para incrementar el valor de un producto. El 69 por ciento de los consumidores en México están dispuestos a pagar más por un producto que tenga un buen packaging, según las conclusiones del Estudio Packaging 2017 elaborado por el Departamento de Investigación de Merca 2.0.

No obstante, capitalizar el potencial que un buen empaque ofrece para impulsar los resultados de negocio demanda algo más que colores vistosos y tipografías que llamen la atención en punto de venta. Los atributos valores por los consumidores este aspecto son cada vez más completos y complejos.

Por ejemplo, de acuerdo con Merca2.0, uno de cada tres consumidores en México menciona el uso de materiales biodegradables como una de innovación que más los atraen al estar frente a un empaque.

Tomando como referencia algunos ejemplos publicados en el Top 50 Packaging Designs of 2017 creado por The Dieline, compartimos cinco tendencias que desde ahora marcan el diseño del empaque.

Uso de texturas

Aunque el primer impacto que se genera en las audiencias mediante el empaque tiene que ver con los incentivos visuales, la demanda de las audiencias por experiencias sensoriales invita a las empresas por combinar y probar texturas diferentes en sus empaques que en conjunto sean capaces de generar una interacción más completa y enriquecedora.

Alineados al contexto general

Además de comunicar los atributos propios del producto, el empaque ahora es utilizado por muchas marcas para confirmar su compromiso con las audiencias de entender el contexto general que los rodea.

Tal es el caso de Budweiser, que con la intención de exaltar el patriotismo y teniendo como contexto las elecciones a la presidencia norteamericana cambió el nombre de su producto mediante su empaque para nombrarlo “America“.

Minimalista

Empaque que puedan decir más con menos son bien recibidos por el consumidor. Empaque minimalistas que puedan decir poco con mucho facilitan el proceso de compra dentro del punto de venta, lo que desde la psicología del consumidor habla de marcas que entienden la necesidad de simplificar la vida.

Esencia de la marca

Como un canal ideal para conectar con el consumidor, el empaque presenta oportunidades nuevas e interesantes para dar a conocer una marca más allá de sus productos. Es decir, lanzar alguna edición espacial de packaging en la que se cuente la historia de la firma o se aporte algún dato curioso sobre la misma resultará en una experiencia diferenciada para el shopper.

Funcional

Además de cumplir el objetivo de salvaguardar los productos que contiene, el empaque tendrá que ofrecer funciones adicionales que permitan al consumidor ampliar su experiencia al momento de consumir el producto. Se trata de buscar nuevas formas en las que el empaque pueda interactuar con su contenido.

Fuente imágenes: Top 50 Packaging Designs of 2017/The Dieline