Nueva visión del prosumidor: Más allá de generar contenidos

La consolidación de las plataformas sociales y digitales trató consigo una nueva forma de entender al consumidor, dentro de la cual este jugador dejaba de ser un jugador pasivo en las estrategias de comunicación para convertirse en un generador de contenido con gran influencia en los procesos de construcción y posicionamiento de marca.

Desde aquel momento -hace poco menos de una década-, marcas y agencias han sumado esfuerzos para poner a su favor la productividad del consumidor en la creación de contenidos.

Recordemos que, como lo refieren estimaciones de Yotpo, el 88 por ciento de los consumidores afirma que las opiniones de otros usuarios sobre un producto o una marca es una aportación ver y creíble que les permite tomar decisiones de compra más inteligentes.

Por tanto, no resulta extraño que el 75 por ciento de las empresas trabaje con algún tipo de influencer para optimizar el rendimiento de sus planes de comunicación y negocio, según Augure.

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La generación de contenido, fue sólo el primer síntoma del poder que hoy tienen los públicos meta en el crecimiento de una marca, mismo que les permite no sólo decidir qué, cómo y dónde comprar, sino que además incorpora nuevos valores éticos, sociales y de participación que supone un cambio radical en las relaciones que establece con los productos y marcas, así como con las empresas que las respaldan.

Alfonso Bribiesca, fundador de Vexilo, afirma que “la comunicación se vuelve más humana, ya no es la marca como corporativo o empresa hablándole a las masas, es un persona hablándole a otra, entender esto hace la diferencia en que una campaña sea exitosa. La era digital se vuelve “Human to Human business and service developement” El consumidor y el usuario tiene más control que nunca antes, y es por esto que las empresas deben colocarlo en el centro y construir hacia el, desde una perspectiva humana y auténtica”.

Hoy el término presumidor, por tanto, no se limita a usuarios que al tiempo que consumen contenidos, son audiencias de los mismos. El concepto hoy se encuentra varios peldaños más arriba en la cadena de valor, en donde el consumidor no solicita, sino exige ser parte de los procesos que involucran a sus marcas para contribuir a la construcción de valor -entendido más allá del producto per se- que pone en el mercado.

Es decir, los usuarios exigen a las empresas modelos y políticas de trabajo que no se detenga en satisfacer una necesidad puntual del mercado mediante un producto, sino que además les permita a los propios shoppers contribuir al desarrollo sustentable y sostenible a través de sus decisiones de compra.

Un ejemplo claro es lo que sucede con el creciente modelo de negocio sharing economy. Diego Guzmán, director de Tripda México, apunta que “cada vez las personas somos más conscientes de que la sustentabilidad es muy importante, por lo que la utilización de los recursos ha cambiado, ya que ahora se busca maximizar el uso de un producto haciéndolo más sustentable. Las economías de colaboración son la gran tendencia de internet, impulsada por millones de personas a nivel global que ven un mundo donde los recursos se utilizan de forma más eficiente”.

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El 76 por ciento de los encuestados considera que las compañías y los consumidores deberían trabajar conjuntamente para hacer del mundo un lugar mejor, Havas Worldwide.

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De esta manera, el consumo de productos y servicios, en la actualidad, es visto como un vehículo que además de satisfacer una necesidad personal, permite al consumidor contribuir al bienestar colectivo, concepción en el que aquellas marcas que no otorguen este control, con iniciativas puntuales o bien con la comunicación correcta de sus esfuerzos al respecto, verán afectada su imagen y posición en el mercado.

Los hallazgos de un reciente estudio firmado por Havas Worldwide indica que el 61 por ciento de los consumidores a nivel mundial afirman que les gustaría que sus marcas favoritas tuvieran una mayor conciencia social, de los cuales 7 de cada 10 desean que estas firmas los involucren en estas acciones.

El cambio en la concepción del consumo así como el nuevo rol del prosumidor pone sobre la mesa nuevas ventanas para construir engagement y lealtad de marca, lo que supone una ruptura de paradigmas en los procesos y planes de trabajo tanto para las agencias como para los anunciantes, tema que atrae un panorama retador, pero con grandes ventajas en el futuro inmediato.

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